Himnos de Sión

1,



1

Ya rompe el alba

 

 

1. Ya rompe el alba de la verdad

y en Sión se deja ver,

tras noche de obscuridad,

tras noche de obscuridad,

el día glorioso amanecer.

 

2. De ante la divina luz

huyen las sombras del error.

La gloria del gran Rey Jesús,

la gloria del gran Rey Jesús,

ya resplandece con su fulgor.

 

3. Llegó la plenitud del gentil;

Israel sus bendiciones tendrá.

Judá, ya limpia de lo vil,

Judá, ya limpia de lo vil,

en Canaán siempre morará.

 

4. Venid, gentiles; escuchad;

a las naciones habla Jehová.

Con brazo fuerte Él vendrá.

Con brazo fuerte Él vendrá,

y a los suyos recibirá.

 

5. La voz del polvo hoy da fe

y ángeles testimonio dan.

La luz de Sión se deja ver,

la luz de Sión se deja ver,

y a Sus redimidos guiará.

 

Letra: Parley P. Pratt, 1807-1857.

Música: George Careless, 1839-1932.

 

 

2,



2

El Espíritu de Dios

 

 

1. Tal como un fuego se ve ya ardiendo

el Santo Espíritu del gran Creador.

Visiones y dones antiguos ya vuelven,

y ángeles vienen cantando loor.

 

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo:

¡Hosanna, hosanna a Dios y Jesús!

A ellos sea dado loor en lo alto,

de hoy para siempre, ¡amén y amén!

 

2. Aumenta el Señor nuestro entendimiento;

tal cual al principio nos da Su poder.

El conocimiento de Dios se extiende;

el velo del mundo se ve descorrer.

 

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo:

¡Hosanna, hosanna a Dios y Jesús!

A ellos sea dado loor en lo alto,

de hoy para siempre, ¡amén y amén!

 

3. Haremos con fe asambleas solemnes;

el reino de Dios vamos a extender;

y las bendiciones y glorias del cielo

como una herencia podremos tener.

 

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo:

¡Hosanna, hosanna a Dios y Jesús!

A ellos sea dado loor en lo alto,

de hoy para siempre, ¡amén y amén!

 

4. ¡Qué día dichoso en que los leones

con mansos corderos se acostarán!

En paz Efraín gozará bendiciones,

y Cristo, en gloria, del cielo vendrá.

 

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo:

¡Hosanna, hosanna a Dios y Jesús!

A ellos sea dado loor en lo alto,

de hoy para siempre, ¡amén y amén!

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872

Música: Henry Tucker; apr. 1863.

 

 

3,



3

Ya regocijemos

 

 

1. Ya regocijemos; es día bendito;

ya no sufriremos pesar y aflicción.

El gran Evangelio se está proclamando

y viene la hora de la redención,

en que las promesas los santos reciban,

y libres de persecuciones estén.

La tierra tal como Edén será vista;

por Cristo reunido será Israel.

 

2. Amémonos siempre y no contendamos;

seamos unidos, dejando el error.

Y entre el temor y clamor de los malos

veremos el día de nuestro Señor,

en que las promesas los santos reciban,

y libres de persecuciones estén.

La tierra tal como Edén será vista;

por Cristo reunido será Israel.

 

3. Tenemos confianza en que Jesucristo

nos guíe en nuestro pesar y dolor,

y cuando la siega y prueba pasemos,

¡qué gozo habrá cuando venga el Señor!

Y toda promesa ya recibiremos;

con ángeles santos nos coronará.

La tierra tal como Edén será vista,

y Cristo y Su pueblo aquí morarán.

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872;

Música: Henry Tucker; apr. 1863.

 

 

4,



4

Bandera de Sión

 

 

1. Bandera, alto en el monte, se izó.

Oh pueblo, contemplad; al mundo se alzó.

En monte de Sión está;

en alta cúspide se eleva ya.

 

2. Recuerda Dios aún lo que nos prometió,

de en Sión alzar al mundo un pendón.

Cual estandarte, lucirá;

a todo pueblo él atraerá.

 

3. Su templo El tendrá, Su gloria va a mostrar,

y gente se dirá allende de la mar:

Subamos para a Dios servir,

hacer Su obra y Su verdad oír.

 

4. Allí la ley de Dios se nos enseñará;

es sabia y veraz, y al mundo regirá.

Debemos por Su senda andar,

y paz, verdad y salvación buscar.

 

Letra: Joel H. Johnson, 1802-1882.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906.

 

 

5,



5

Oh Dios de Israel

 

 

1. Oh Dios de Israel, te rendimos loor

a ti, nuestro gran Redentor,

de día la sombra, de noche la luz,

del mundo eres Rey y Señor.

 

2. Sabemos que vienes tu grey a juntar,

la cual has de guiar a Sión.

En valle de muerte no nos dejarás,

ni en la vasta desolación.

 

3. Hemos errado mucho, clamando a ti,

extraños, en yermos del mal.

Los malos se gozan de nuestro pesar,

mas libre Israel quedará.

 

4. Nos regocijamos, oh hijos de Dios;

las señas presentes están.

Seamos valientes y fieles al Rey;

se vislumbra la gran redención.

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872.

Música: Freeman Lewis, 1780-1859.

 

 

6,



6

Israel, Jesús os llama

 

 

1. Israel, Jesús os llama de las tierras de pesar.

Babilonia va cayendo; Dios sus torres volcará.

A Sión venid, pues, prestos, y Su ira evitad.

A Sión venid, pues, prestos, y Su ira evitad.

 

2. Israel, Jesús os habla; escuchad al Salvador.

Ved romper un alba nueva para el pueblo del Señor.

A Sión venid, pues, prestos; en sus centros paz gozad.

A Sión venid, pues, prestos; en sus centros paz gozad.

 

3. De las cortes celestiales ángeles descienden ya,

y poder dan a los hombres de lograr volver allá.

A Sión venid, pues, prestos; el Señor ya volverá.

A Sión venid, pues, prestos; el Señor ya volverá.

 

4. Israel, ¿por qué demoras aún en sendas de error?

Ved el juicio que señala el castigo del Señor.

A Sión venid, pues, prestos, y cantad a Dios loor.

A Sión venid, pues, prestos, y cantad a Dios loor.

 

Letra: Richard Smyth, 1838-1914.

Música: Charles C. Converse, 1832-1918.

 

 

7,



7

Id, vosotros mensajeros

 

 

1. Id, vosotros mensajeros

que tenéis poder de Dios;

publicad el Evangelio

a los pueblos en error.

 

2. Id al valle y al monte

el mandato a cumplir;

a los hijos de Jacob

hacedles a Sión venir.

 

3. Y veréis que los conversos

alabanzas os darán,

y premiado por el cielo

el servicio fiel será.

 

4. Bellos himnos de gran gozo

los conversos cantarán,

y con gloria coronados

por el Rey Jesús serán.

 

Letra: John Taylor, 1808-1887.

Música: F. Christensen

 

 

8,



8

¿Qué es lo que vieron en las alturas?

 

 

1. ¿Qué es lo que vieron en las alturas?

Vimos un ángel que voló.

¿Trajo algún mensaje al mundo?

El Evangelio de salvación,

con poder a predicarlo

en el mundo terrenal,

entre todas las naciones

y a cada ser mortal.

 

2. ¿No se tenía el Evangelio?

Sí, existía en la antigüedad.

¿Qué es, entonces, este prodigio?

El regreso de la verdad,

la que predicaron Pablo,

Pedro y Jesús el Rey,

la que estamos enseñando

para vivir según Su ley.

 

3. ¿Qué sucedió con el Evangelio?

¿De esta tierra se retiró?

Sí, fue llevado hasta los cielos,

mientras llegara un día mejor.

¿Y aquellos que murieron

sin poderlo escuchar?

Ellos pueden aceptarlo

en la morada espiritual.

 

Letra: John S. Davis, 1813-1882.

Música: Evan Stephens, 1854-1930.

 

 

9,



9

Un ángel del Señor

 

 

1. Un ángel del Señor

del cielo descendió,

y con potente voz

a un joven reveló

que en Cumora estaba

el registro santo, libro fiel,

que en Cumora estaba

el registro santo, libro fiel.

 

2. Moroni lo selló;

por siglos lo ocultó,

y en nuestros días

él del polvo lo sacó.

El santo libro habla hoy

y testifica del Señor.

El santo libro habla hoy

y testifica del Señor.

 

3. El Libro de Mormón

relata adónde fue

el resto de Israel,

simiente de José.

Contiene en su plenitud

el Evangelio de Jesús.

Contiene en su plenitud

el Evangelio de Jesús.

 

4. El tiempo se cumplió

que anhelado fue,

y todo el mundo hoy

a Dios tributo dé.

Romped los sellos; todos ved

Su luz y gloria renacer.

Romped los sellos; todos ved

Su luz y gloria renacer.

 

5. Reunido otra vez

ya Israel será;

la gran Jerusalén

de nuevo fundará.

Sión se ha de levantar,

y con divina luz brillar.

Sión se ha de levantar,

y con divina luz brillar.

 

Letra: Parley P. Pratt, 1807-1857.

Música: John E. Tullidge, 1806-1873.

 

 

10,



10

Te damos, Señor, nuestras gracias

 

 

1. Te damos, Señor, nuestras gracias

que mandas de nuevo venir

profetas con tu Evangelio,

guiándonos cómo vivir.

Y gracias por todos los dones

vertidos por tu gran amor.

Tenemos placer en servirte

a ti, nuestro gran Bienhechor.

 

2. Al sobrevenirnos peligros

que amenazan quitarnos la paz,

tenemos en Dios gran confianza;

vencido será Satanás.

De Dios no dudamos en nada;

probamos ya bien Su bondad.

Los que a Sión se opongan,

al fin sentirán su maldad.

 

3. De Dios cantaremos la gracia,

bondad, compasión y amor.

Gozamos de Su Evangelio,

alegres de ver su fulgor.

Así, a la dicha eterna,

los justos y fieles irán,

mas los que el mensaje rechacen,

tal gozo con Él no tendrán.

 

Letra: William Fowler, 1830-1865.

Música: Caroline Sheridan Norton, 1808-apr. 1877.

 

 

11,



11

Dios manda a profetas

 

 

1. Dios manda a los profetas,

que predican la verdad;

debemos escucharles

y Su nombre alabar.

Nos dieron leyes del Señor

en la antigüedad,

y un profeta hoy

ha restaurado la verdad.

 

2. Obscuridad tan densa,

que por siglos dominó,

por Cristo disipada es,

y Dios Su faz mostró.

Por asechanzas del error,

el mundo se cegó,

mas hoy al hombre

el Señor la senda aclaró.

 

3. Los santos depositan

su confianza en la luz

y saben qué sucederá

si niegan a Jesús.

A todos el Señor mandó:

“Mi palabra guardaréis;

señales por la fe habrá,

que todos gozaréis”.

 

4. Palabras de verdad

y luz entonces escuchad.

Para lograr la exaltación,

Su santa ley guardad;

Su eterno reino celestial

habréis de heredar,

y siempre la felicidad

podréis allí gozar.

 

Letra: Joseph S. Murdock, 1822-1899. Cuarta estrofa, Bruce R. McConkie, 1915-1985. © IRI

 

 

12,



12

Pedimos hoy por ti

 

 

1. Pedimos hoy por ti, Profeta fiel;

que halles felicidad en tu vejez;

que Dios te dé salud, gozo y paz;

que haga Él brillar siempre tu faz,

que haga Él brillar siempre tu faz.

 

2. Pedimos hoy por ti, con gran amor;

que Dios te dé Su luz, fuerza y valor.

Con gran seguridad nos guiarás;

por sendas de verdad nos llevarás,

por sendas de verdad nos llevarás.

 

3. Pedimos hoy por ti, con gran fervor.

Dios nos escucha con paterno amor.

En esta vida Él te cuidará

y para siempre te bendecirá,

y para siempre te bendecirá.

 

Letra: H. A. Tuckett, 1852-1918; arreglo de Evan Stephens, 1854-1930.

Música: H. A. Tuckett, 1852-1918; arreglo de Evan Stephens, 1854-1930.

 

13,



13

Bendice, Dios, a nuestro Profeta

 

1. Bendice, Dios, a él, nuestro Profeta fiel, con bienestar.

Sea grabada en todas las almas su santa palabra de luz y verdad.

 

Tu reino crecerá; a todo pueblo irá por tierra y mar.

Todos verán la luz, unidos en Jesús; la salvación lograrán alcanzar.

 

2. Sean en santidad unidos en verdad tus santos, Dios.

Aliados en amor, gracia y comprensión, eternamente valientes, Señor.

 

Letra: Bernard Snow, 1822-1894, modificada.

Música: Harry A. Dean, 1892-1987. © 1985 IRI

 

14,



14

La oración del Profeta

 

1. Qué hermosa la mañana; qué brillante era el sol.

Pajaritos y abejas daban voces de loor

cuando en la arboleda suplicó José a Dios,

cuando en la arboleda suplicó José a Dios.

 

2. Con ahínco suplicaba en ferviente oración,

y la fuerza del maligno de angustia le llenó.

Mas en Dios él esperaba y confiaba en Su amor.

Mas en Dios él esperaba y confiaba en Su amor.

 

3. Descendió gran luz del cielo, más brillante que el sol,

y gloriosa, la columna sobre el joven descansó.

Vio dos Seres celestiales, Dios el Padre y Jesús.

Vio dos Seres celestiales, Dios el Padre y Jesús.

 

4. “Este es mi Hijo amado; da oído”, dijo Dios.

Su oración fue contestada y escuchó al Salvador.

¡Oh qué gozo en su pecho porque vio José a Dios!

¡Oh qué gozo en su pecho porque vio José a Dios!

 

Letra: George Manwaring, 1854-1889.

Música: Sylvanus Billings Pond, 1792-1871; arreglo de A. C. Smyth, 1840-1909.

 

15,



15

Loor al Profeta

 

1. Al gran Profeta rindamos honores.

Fue ordenado por Cristo Jesús

a restaurar la verdad a los hombres

y entregar a los pueblos la luz.

 

Coro. ¡Loor al Profeta, subido al cielo!

Déspotas luchan en vano contra él,

y en el cielo está con el Padre.

Nunca la muerte le podrá vencer.

 

2. Le recordamos; murió como mártir.

Todo el mundo le honrará.

Por asesinos vertida, su sangre

por la justicia a Dios clamará.

 

¡Loor al Profeta, subido al cielo!

Déspotas luchan en vano contra él,

y en el cielo está con el Padre.

Nunca la muerte le podrá vencer.

 

3. Grande es su gloria; su nombre es eterno.

Siempre jamás él las llaves tendrá.

Justo y fiel, entrará en su reino

y entre profetas se le premiará.

 

¡Loor al Profeta, subido al cielo!

Déspotas luchan en vano contra él,

y en el cielo está con el Padre.

Nunca la muerte le podrá vencer.

 

4. Mundo, ¡alerta! en la lid de justicia;

todo delito se debe pagar.

Por sacrificios se dan bendiciones;

él conocido por miles será.

 

¡Loor al Profeta, subido al cielo!

Déspotas luchan en vano contra él,

y en el cielo está con el Padre.

Nunca la muerte le podrá vencer.

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872.

Música: Cántico folklórico escocés.

 

16,



16

Un pobre forastero

 

1. Un pobre forastero vi

por mi camino al pasar;

él me rogó con tanto afán

que no lo pude rechazar.

Su nombre, su destinación,

su origen no le pregunté,

mas cuando su mirada vi,

le di mi amor; no sé por qué.

 

2. El pan, escaso para mí,

comía cuando él llegó,

mas vi su hambre y se lo di;

él lo bendijo y lo partió.

Los dos comimos de ese pan,

que en manjar se convirtió,

pues al comerlo con afán

maná a mí me pareció.

 

3. Al acercarme al manantial,

sediento y débil lo hallé;

el agua clara no alcanzó,

y pareció burlar su sed.

Corrí, mi copa le acerqué;

bebió, tres veces la vació.

Después, me la llenó y dio,

y para siempre mi sed sació.

 

4. Cayó la noche invernal

con espantosa tempestad.

Su voz en la tormenta oí,

y lo acogí en mi hogar.

Le atendí, lo conforté,

mi propio lecho le ofrecí.

En duro suelo me acosté,

mas en Edén creí dormir.

 

5. En el camino lo hallé

golpeado, herido, por morir.

Sus llagas con amor vendé,

su aliento hice recobrar.

Sané su cuerpo y oculté

la herida que tenía yo,

y desde entonces la olvidé;

la paz mi corazón llenó.

 

6. Lo vi esperando en prisión

la muerte como un vil traidor.

De la calumnia defendí

a mi amigo con valor.

En prueba de mi amistad

me suplicó por él morir;

la carne quiso rehusar,

mas mi alma libre dijo “¡Sí!”

 

7. Al forastero vi ante mí;

Su identidad Él reveló;

las marcas en Sus manos vi:

reconocí al Salvador.

Me dijo: “Te recordaré”,

y por mi nombre me llamó.

“A tu prójimo ayudaste y

así serviste a tu Señor”.

 

Letra: James Montgomery, 1771-1854.

Música: George Coles, 1792-1858; arreglo musical.

 

17,



17

¡Oh, está todo bien!

 

1. Santos, venid, sin miedo, sin temor,

mas con gozo andad.

Aunque cruel jornada ésta es,

Dios nos da Su bondad.

Mejor nos es el procurar

afán inútil alejar,

y paz será el galardón.

¡Oh, está todo bien!

 

2. ¿Por qué decís que es dura la porción?

Es error; no temáis.

¿Por qué pensáis ganar gran galardón,

si luchar evitáis?

Ceñid los lomos con valor;

jamás os puede Dios dejar,

y el refrán ya cantaréis:

¡Oh, está todo bien!

 

3. Hacia el sol, do Dios lo preparó,

buscaremos lugar

do, libres ya de miedo y dolor,

nos permitan morar.

Cantemos, sí, en alta voz;

dad glorias al Señor y Dios,

y sobre todo, el refrán:

¡Oh, está todo bien!

 

4. Aunque morir nos toque sin llegar,

¡oh, qué gozo y paz!

Podremos ya, sin penas ni dolor,

con los justos morar.

Mas si la vida Dios nos da,

para vivir en paz allá,

alcemos alto el refrán:

¡Oh, está todo bien!

 

Letra: William Clayton, 1814-1879.

Música: Canto folklórico inglés.

 

18,



18

Oh Sión, santuario de libertad

 

1. Oh montañas, que contra el cielo azul,

se levantan en gran majestad,

con tus ríos tan bellos y puros también,

hoy anhelo tu seguridad.

Oh Sión, santuario de libertad,

en tu seno estoy;

mi refugio serás;

eres cuna de luz y verdad.

 

2. Tus bellezas el sabio podrá despreciar,

mas sostén del humilde serás.

Aunque ataquen los malos la obra de Dios,

tu mensaje al mundo darás.

Oh Sión, santuario de libertad,

a los montes huiste

buscando la paz;

hoy disfruto tu felicidad.

 

3. En tu nuevo lugar bendiciones tendrás,

y podrás sin temor progresar.

Las riquezas del mundo, cual Dios reveló,

tu cabeza podrán coronar.

Oh Sión, santuario de libertad,

fortaleza de Dios

al humilde serás,

y la fuente de eterna verdad.

 

4. Y allá cantaremos loor al Señor;

de profetas morada serás.

Ya se ve la aurora de tu redención,

cuando toda maldad morirá.

Oh Sión, santuario de libertad,

bendiciones de Dios

en tus templos habrá;

son mansiones de eterna bondad.

 

Letra: Charles W. Penrose, 1832-1925.

Música: H. S. Thompson; apr. 1852.

 

19,



19

Por tus dones loor cantamos

 

1. Por Tus dones loor cantamos, oh Dios, eterno Dios.

A Tus hijos fuerza diste; alentaste con Tu voz.

A Tus siervos has llamado que sieguen con su hoz.

 

Por Tus dones loor cantamos, oh Dios, eterno Dios.

 

2. Por las obras de los inicuos sufrimos gran dolor,

mas nos diste resistencia; nos llenaste de valor.

Por doquier hemos sufrido persecución atroz.

 

Por Tus dones loor cantamos, oh Dios, eterno Dios.

 

3. Por gozar de Tu influencia, Tu don espiritual,

por las fuentes de las aguas y belleza terrenal,

por las bestias y los peces, y pájaro veloz,

 

Por Tus dones loor cantamos, oh Dios, eterno Dios.

 

4. Ha quedado en nuestras manos Tu faro, oh Señor.

Ante Tu altar rendimos reverencia y amor.

Nuestra tierra escogida herencia es de Dios.

 

Por Tus dones loor cantamos, oh Dios, eterno Dios.

 

Letra: Felicia D. Hemans, 1793-1835; adaptación de Edward L. Sloan, 1830-1874.

Música: Evan Stephens, 1854-1930.

 

20,



20

Gozoso día llega ya

 

1. Gozoso día llega ya;

fundada la verdad está,

y ángeles del Rey Jesús

anuncian la divina luz.

 

2. El Evangelio escuchad;

ahora brilla la verdad,

y pueblos que errantes van,

reunidos en Sión serán.

 

3. Y Abraham profetizó

de este día que previó,

en que Su obra haría Dios

de dar al hombre salvación.

 

4. En este día escuchad

la voz de Cristo predicar.

Los ángeles descienden ya

el Evangelio a pregonar.

 

Letra: Philo Dibble, 1806-1895.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906.

 

21,



21

¡Salve, Sión! Es tu día ilustre

Con júbilo

1. ¡Salve, Sión! Es tu día ilustre.

Pueblos dormidos ya despertarán.

Sean calmados el duelo y el llanto,

pues ya empieza Sión a reinar.

 

2. ¡Salve, Sión! Es tu día ilustre,

profetizado en la antigüedad.

Ve a millares de pueblos volviendo

del cautiverio a su libertad.

 

3. En los desiertos las flores ya crecen,

ríos y fuentes se ven por doquier,

y de las cimas los ecos responden.

Yermos florecen y cantan loor.

 

4. ¡Oye! De tierras lejanas se alzan

cantos de gloria al gran Jehová.

Caen para siempre las tramas de la guerra.

¡Vivas! se oyen por la salvación.

 

Letra: Thomas Hastings, 1784-1872.

Música: Edwin F. Parry, 1850-1935.

 

22,



22

En las cumbres de los montes

Con firmeza

1. En las cumbres de los montes,

Sión cuidada por Dios está.

El que contra ella luche,

en el fin perecerá.

Sión bendita, Sión bendita,

Dios tu protección será.

 

2. Aunque la amistad terminara,

aunque muriera la piedad,

aunque todo pereciera

y no hubiera caridad,

Cristo no cambia; Cristo no cambia;

siempre Su amor nos da.

 

3. Por tu Dios serás probada,

y más luz recibirás,

mas no deja Dios de amarte,

pues tú eres Su solaz.

Dios te proteja, Dios te proteja,

oh Sión, ciudad de paz.

 

Letra: Thomas Kelly, 1769-1854.

Música: A. C. Smyth, 1840-1909.

23,



23

Bella Sión

Con suavidad

1. Bella Sión de mi amor,

bella morada del Señor;

puertas cual perlas de primor,

bello el templo del Señor.

El que en la cruz clavado fue

puertas abrió do pasaré.

 

Bella Sión; linda Sión; noble Sión;

¡Sión, ciudad de nuestro Dios!

 

2. Bello lugar de paz y luz,

bello hogar del Rey Jesús.

Bellos los cantos de loor,

bello el coro del Señor.

Al Salvador alabaré;

loor eterno cantaré.

 

Bella Sión; linda Sión; noble Sión;

¡Sión, ciudad de nuestro Dios!

 

3. Bellas coronas lucirán,

bellas palmas portarán,

ropas hermosas vestirán

los que con Cristo vencerán,

donde iré a ver Su faz

y a Sus pies buscar solaz.

 

Bella Sión; linda Sión; noble Sión;

¡Sión, ciudad de nuestro Dios!

 

Letra: George Gill, 1820-1880.

Música: Joseph G. Fones, 1828-1906.

24,



24

El alba ya rompe

Con júbilo

 

1. El alba ya rompe, el mundo despierta,

y huyen las sombras de obscuridad;

se oyen clamores, se ven las señales

del día bendito de luz y verdad.

 

Día de gozo, luz y paz;

brilla el alba de solaz.

Vemos brillar su resplandor:

la alborada del Señor.

 

2. Los santos, en templos de Dios reunidos,

obrando por medio de Su potestad,

en bien de sus padres trabajan gozosos,

con fe en el día de luz y verdad.

 

Día de gozo, luz y paz;

brilla el alba de solaz.

Vemos brillar su resplandor:

la alborada del Señor.

 

3. Jamás dudemos y siempre velemos,

pues Dios se complace en la lealtad;

si somos constantes, a Cristo veremos

reinar en el día de luz y verdad.

 

Día de gozo, luz y paz;

brilla el alba de solaz.

Vemos brillar su resplandor:

la alborada del Señor.

 

4. Y luego con Cristo Jesús viviremos,

estando ya limpios de toda maldad;

el mundo entero vendrá a reunirse

con Dios en Su día de luz y verdad.

 

Día de gozo, luz y paz;

brilla el alba de solaz.

Vemos brillar su resplandor:

la alborada del Señor.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: William Clayson, 1840-1887.

 

25,



25

Jehová aparece en Su gloria

Con energía

 

1. Aparece en Su gloria

Jehová, del cielo Rey,

y la tierra se estremece;

se anuncia ya Su ley.

¡Escuchadlo! ¡Escuchadlo!

Ángeles proclaman ya.

¡Escuchadlo! ¡Escuchadlo!

Ángeles proclaman ya.

 

2. De belleza revestida,

Dios revela a Sión

y prepara Su venida

con terrible destrucción.

Las tormentas, las tormentas

pronto Él desatará.

Las tormentas, las tormentas

pronto Él desatará.

 

3. En la tierra y en el cielo

Sus palabras sonarán.

Los que en la tumba duermen

pronto resucitarán.

¡Levantaos! Levantaos

al gran juicio del Señor.

¡Levantaos! Levantaos

al gran juicio del Señor.

 

4. Honrarán a Dios los cielos;

Su justicia cantarán.

Los inicuos serán talados,

mas los justos vivirán.

En justicia, en justicia

el Señor nos juzgará.

En justicia, en justicia

el Señor nos juzgará.

 

Letra: William Goode, 1762-1816.

Música: Evan Stephens, 1854-1930.

 

26,



26

Hijos del Señor, venid

Con júbilo

 

1. Hijos del Señor, venid

en acuerdo a cantar.

Alabanzas ya rendid

al Señor, que reinará.

En el mundo sólo habrá

gran felicidad y paz.

Hombres ya no pecarán;

paz y vida gozarán.

 

2. Cuando veamos al Señor

en Su gloria descender,

dando fin a la maldad,

¡oh, qué tiempo de placer!

¡Oh, qué cantos de amor

alzaremos al Señor!

¡Oh, qué gozo reinará!

Nuestro miedo huirá.

 

3. Revestidos de amor

viviremos en verdad.

Cánticos de gran loor

alzaremos con bondad.

Con el mundo limpio ya,

todo ser la paz tendrá;

de amor rebosará,

y en gozo morará.

 

Letra: James H. Wallis, 1861-1940.

Música: Melodía española; arreglo de Benjamin Carr, 1768-1831.

27,



27

Oh Rey de reyes, ven

Con firmeza

 

1. Oh Rey de reyes, ven en gloria a reinar,

con paz y salvación, tu pueblo a libertar.

Ven tú al mundo a morar, e Israel a congregar.

 

2. Da fin a la maldad y limpia el mundo hoy.

Los santos alzarán entonces en unión,

sus cantos de felicidad, y bienvenida a ti darán.

 

3. El pueblo cantará hosannas a su Rey,

y gloria rodeará a Su triunfante grey.

Al cielo llegará el son de alabanzas de Sión.

 

4. ¡Oh salve, Rey de paz, del mundo Salvador!

Por salvación que das, te damos gran loor.

A ti naciones honrarán; a ti loores te darán.

 

Letra: Parley P. Pratt, 1807-1857.

Música: Compositor desconocido; apr. 1889.

28,



28

Himno de batalla de la República

Con energía

 

1. Mis ojos ya perciben la gran gloria del Señor,

cuando Él esté venciendo la maldad y el error.

Ya desnuda Su espada cual un rayo de furor;

avanza Su verdad.

 

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

Avanza Su verdad.

 

2. He leído la palabra que enseña la verdad

que según el hombre siembre, eso mismo segará,

y Jesús a la serpiente la cabeza herirá,

y Dios avanzará.

 

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

Avanza Su verdad.

 

3. Ha llamado a la carga y no retrocederá.

A los hombres que lo siguen Jesucristo probará.

¡Oh, sé presta, pues, mi alma a seguirle donde va!

Pues Dios avanza ya.

 

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

Avanza Su verdad.

 

4. Fue allende de los mares que el Rey Jesús nació,

y con perfección sublime Él la luz a todos dio.

Sed valientes, pues, vosotros y luchad cual Él luchó.

Pues Dios avanza ya.

 

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

¡Gloria, gloria, aleluya!

Avanza Su verdad.

 

Letra: Julia Ward Howe, 1819-1910.

Música: Compositor desconocido; apr. 1861.

29,



29

Ven, oh día prometido

Con fervor

1.

Ven, oh día prometido;

tu fulgor es parce ya en

que Israel disperso

congregado se verá;

con hosannas, con hosannas,

al Señor alabará.

 

2. Oh Señor, ¿por cuánto tiempo

tu enojo durará?

Ya redime a tu pueblo;

sus pecados borra ya.

Rey de Israel, tu pueblo pide hoy

su libertad.

 

3. Tu Espíritu envía

a tu pueblo Israel.

Elimina su miseria

y su actitud infiel,

gran Mesías, gran Mesías,

Príncipe de Israel.

 

Letra: From Pratt’s Collection, ca. 1830, alt.

Música: A. C. Smyth, 1840-1909.

30,



30

A Cristo Rey Jesús

Con entusiasmo

 

1. A Cristo Rey Jesús con gozo adorad.

Regocijaos y a Él loor cantad.

 

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

 

2. Ya reina el Señor, el Dios de salvación;

Su trono Él tomó cumplida Su misión.

 

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

 

3. Su reino durará; de todo es Señor.

Sobre la muerte y el infierno Él triunfó.

 

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad.

 

Letra: Charles Wesley, 1707-1788.

Música: Horatio Parker, 1863-1919.

 

32,



32

Baluarte firme es nuestro Dios

Con firmeza

 

1. Baluarte firme es nuestro Dios, de protección eterna.

Amparo grande es nuestro Dios; los males Él sujeta.

Supremo es Su poder.

Rescata a todo ser.

Con potestad obró.

Él todo lo creó, y para siempre reinará.

 

Letra: Martín Lutero, 1483-1546, arreglo.

Música: Se atribuye a Martín Lutero.

 

33,



33

Honor, loor y gloria

Con devoción

 

1. Honor, loor y gloria al Rey y Redentor,

a quien los niños daban hosannas con fervor.

Tú eres Rey de Israel e hijo de David;

en humildad viniste al mundo a redimir.

 

2. El coro de los cielos te alaba con fervor,

y cuanto tú creaste también te da loor.

Te recibió con palmas el pue-blo hebreo fiel;

nosotros hoy lo hacemos con cánticos de fe.

 

3. Te dieron alabanzas poco antes de morir.

Ahora te alabamos, reinante, ya, sin fin.

Si tú los recibiste, recíbenos también;

acepta el mora que te damos, dulce Rey.

 

Letra: Theodulph de Orleans; apr. 760-821.

Música: Melchior Teschner, 1584-1635.

 

34,



34

Oh, Santo Dios, omnipotente ser

Con energía

 

1. Oh, Santo Dios, omnipotente ser,

tú que los astros riges con poder,

haces brillar los mundos con fulgor.

Con gratitud rendimos hoy loor.

 

2. A nuestros padres guiaste con amor

a su heredad y libertad, Señor.

Sé nuestro Defensor, Guardián y Rey,

y tu Evangelio sea nuestra ley.

 

3. De la maldad, de guerras y temor,

sea tu brazo nuestro defensor;

que tu Evangelio llene nuestro ser:

tu santa paz queremos obtener.

 

Letra: Daniel C. Roberts, 1841-1907.

Música: George W. Warren, 1828-1902.

 

35,



35

Haznos pensar en ti, Señor

Con devoción

 

1. De nuestros padres santo Dios,

de nuestro pueblo el Señor,

por cuya majestuosa voz

pudieron dominar error.

No nos retires tu amor;

haznos pensar en ti, Señor.

 

2. Vano poder los reinos son;

huecos los gritos y el clamor.

Constante sólo es tu amor;

al compungido da perdón.

No nos retires tu amor;

haznos pensar en ti, Señor.

 

3. Nuestro dominio y poder

son cual la flor que se secó,

y nuestra gloria de ayer

cual Nínive se desplomó.

Tus juicios calma con amor;

haznos pensar en ti, Señor.

 

Letra: Rudyard Kipling, 1865-1936.

Música: Isaac B. Woodbury, 1819-1858.

36,



36

Padre bendito, venimos a ti

Con resolución

 

1. Padre bendito, venimos a Ti,

dándote gracias por vernos aquí.

De Tu presencia queremos gozar;

nunca nos dejes dudar.

 

¡Nunca, nunca, nunca nos dejes dudar!

¡Siempre, siempre, siempre debemos orar!

 

2. Con gratitud por Tu don de amor,

himnos cantamos de grande loor.

En nuestras vidas Tú puedes brillar;

nunca nos dejes dudar.

 

¡Nunca, nunca, nunca nos dejes dudar!

¡Siempre, siempre, siempre debemos orar!

 

3. Dones sin fin del mensaje de paz

Tú con amor en Sión nos darás.

Tu sacerdocio podremos ganar;

nunca debemos dudar.

 

¡Nunca, nunca, nunca nos dejes dudar!

¡Siempre, siempre, siempre debemos orar!

 

4. Fuerza concédenos hoy en la lid;

firmes, podremos el mal resistir.

En tu presencia podremos morar;

nunca debemos dudar.

 

¡Nunca, nunca, nunca nos dejes dudar!

¡Siempre, siempre, siempre debemos orar!

 

Letra: Charles W. Penrose, 1832-1925.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906.

37,



37

Glorias cantad a Dios

Con fervor

 

1. Glorias cantad a Dios con poderosa voz.

Glorias cantad.

Por compasión obró, mil penas aguantó

y en la cruz murió el Redentor.

 

2. Cristo, el Salvador, libró al pecador.

Glorias cantad.

Su triunfo proclamad; de muerte libertad nos dio

por Su bondad el Redentor.

 

3. Suene el son triunfal de hueste celestial.

Glorias cantad.

Grande Tu dignidad, honra y majestad

por la eternidad, oh Redentor.

 

Letra: James Allen, 1734-1804.

Música: Felice de Giardini, 1716-1796.

38,



38

Santos, avanzad

Con resolución

 

1. Santos, avanzad con fe en el Señor,

con esperanza en el corazón.

Amad a Dios y a la humanidad.

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

 

2. En la palabra de Jesús gozad.

Su nombre recibid y alabad.

La luz eterna Él a todos da.

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

 

3. Sed firmes en las vías del Señor.

Perseverad, pues Él os da Su amor.

La vida eterna Él nos brindará.

¡Aleluya, aleluya, aleluya!

 

Letra: Marvin K. Gardner, n. 1952; basada en 2 Nefi 31:20.© 1985 IRI

Música: Vanya Y. Watkins, n. 1938. © 1985 IRI

39,



39

Jehová, sé nuestro guía

Con humildad

 

1. Jehová, sé nuestro guía al lugar de promisión.

Siendo débiles, confiamos en Tu mano y Tu don.

Danos, Cristo, tu socorro; líbranos de tentación.

Danos, Cristo, tu socorro; líbranos de tentación.

 

2. Danos, Cristo, bendiciones que nos lleven a Sión;

el pilar y nube deja que nos guíen en unión.

Gran Mesías, gran Mesías, mándanos tu protección.

Gran Mesías, gran Mesías, mándanos tu protec-ción.

 

3. Al sentir temblar la tierra, danos fuerzas y valor.

Al venir Tus grandes juicios, cuidanos con tu amor,

en Tu reino alabando en Tu nombre con fervor;

en Tu reino alabando en Tu nombre con fervor.

 

Letra: William Williams, 1717-1791.

Música: Annie F. Harrison.

 

40,



40

Qué firmes cimientos

Con firmeza

 

1. ¡Qué firmes cimientos, oh santos de Dios,

tenéis por la fe en Su palabra de amor!

¿Qué más, pues, hará Cristo ya para vos,

si ya os promete, si ya os promete,

si ya os promete ser vuestro Defensor?

 

2. En vida o muerte, salud o dolor,

a ricos y pobres que tengan Su luz,

en mar o en tierra, en todo lugar,

de todo peligro, de todo peligro,

de todo peligro os libra Jesús.

 

3. “Pues ya no temaís, y escudo seré,

que soy vuestro Dios y socorro tendréis;

y fuerza y vida y paz os daré,

y salvos de males, y salvos de males,

y salvos de males vosotros seréis”.

 

4. “Y cuando torrentes tengáis que pasar,

los ríos del mal no os pueden turbar,

pues yo las tormentas podré aplacar,

salvando mis santos, salvando mis santos,

salvando mis santos de todo pesar.”

 

5. “La llama no puede dañaros jamás

si en medio del fuego os ordeno pasar.

El oro del alma más puro será,

pues sólo la escoria, pues sólo la escoria,

pues sólo la escoria se habrá de quemar.”

 

6. “Mi amor invariable, eterno y leal,

constante a mi pueblo mostrarle podré.

Si blancos cabellos ya cubren tu sien,

cual tierno cordero, cual tierno cordero,

cual tierno cordero yo os cuidaré.”

 

7. “Al alma que anhele la paz que hay en mí,

no quiero, no puedo dejar en error;

yo lo sacaré de tinieblas a luz,

y siempre guardarlo, y siempre guardarlo,

y siempre guardarlo con grande amor.”

 

Letra: Atribuida a Robert Keen; apr. 1787.

Música: Atribuida a J. Ellis; apr. 1889.

 

42,



42

Jesús es mi luz

Con resolución

 

1. Jesús es mi luz, y no temeré.

Él es mi poder; solaz yo tendré.

Él es quien me salva de mal y dolor,

y sé que yo siempre tendré Su amor.

 

Jesús es mi luz;

mi gozo es, y canción,

y siempre jamás me guía,

sí, a Sión.

 

2. Jesús es mi luz, y en oscuridad

la fe que yo tengo, a Él buscará.

Donde Él reina siempre hay gloria y amor.

¿Porqué entonces he de quedar en error?

 

Jesús es mi luz;

mi gozo es, y canción,

y siempre jamás me guía,

sí, a Sión.

 

3. Jesús es mi luz; Él es mi poder,

y con Su amor podré yo vencer.

Mis faltas, con gracia Él puede borrar;

andando por fe fuerzas he de cobrar.

 

Jesús es mi luz;

mi gozo es, y canción,

y siempre jamás me guía,

sí, a Sión.

 

4. Jesús es mi luz, amor y solaz,

y huye el error de ante Su faz.

Él es mi bendito Amparo y Rey;

con santos y ángeles le honraré.

 

Jesús es mi luz;

mi gozo es, y canción,

y siempre jamás me guía,

sí, a Sión.

 

Letra: James Nicholson, 1828-1876.

Música: John R. Sweney, 1837-1899.

43,



43

Por la belleza terrenal

Con alegría

 

1. Por la belleza terrenal,

por el cielo y su fulgor;

por la protección del mal

que nos das con tanto amor,

 

gratitud y gran loor

te rendimos, oh Señor.

 

2. Por la noche y su paz,

por el día y su primor,

por el orbe celestial,

por el árbol y la flor,

 

gratitud y gran loor

te rendimos, oh Señor.

 

3. Por los lazos del amor

que en familia y amistad

nos acercan hoy aquí

y a los que partieron ya,

 

gratitud y gran loor

te rendimos, oh Señor.

 

Letra: Folliott S. Pierpoint, 1835-1917. Traducción de la tercera estrofa, F. J. Pagura, © 1962, Methopress Ltd. Usado con permiso de Asociación Ediciones La Aurora, Buenos Aires, Argentina.

Música: Conrad Kocher, 1786-1872.

44,



44

El sublime Creador

Con suavidad

 

1. De la tierra, flores mil,

con aroma tan sutil,

de los astros, el fulgor

de su bello resplandor

testifican del amor

del sublime Creador.

 

2. El murmullo y la canción

de la vasta creación

ecos mil despertarán

que al cielo subirán

cual un himno de loor

al sublime Creador.

 

3. Esperanza y bondad,

honradez y caridad,

fe, virtud y gran solaz,

limpio corazón y paz

son los dones de amor

del sublime Creador.

 

Letra: Thomas R. Taylor, 1807-1835.

Música: Thomas C. Griggs, 1845-1903.

45,



45

Oración de gratitud

Con ánimo

 

1. Hoy agradecidos a Dios suplicamos

Sus santos decretos nos dé a saber;

que nos haga fuertes en las aflicciones

y libres nos mantenga con Su gran poder.

 

2. Si sólo tenemos, oh Dios, Tu ayuda,

Tu reino divino podremos fundar.

Es por Tu bondad que la lucha se gana;

rogamos que te dignes Tu gracia enviar.

 

3. Tu nombre alabamos, eterno Dios nuestro.

Ampara a Tus santos, oh gran j Defensor.

Protégenos siempre en tribulaciones;

la gloria sea tuya, y también el honor.

 

Letra: Autor desconocido; de Holanda, apr. 1626.

Música: Compositor desconocido; de Holanda, apr. 1625; arreglo de Edward Kremser,

1838-1914.

46,



46

Elevemos nuestros himnos

Con energía

 

1. Elevemos al Creador nuestros himnos de loor,

pues los campos visitó con Su rica bendición.

Ya la siega terminó; la cosecha se guardó.

El invierno llegará, pero nada faltará.

 

2. Este mundo es de Dios, el eterno Sembrador,

y en Su mies han de crecer hasta el fin el mal y el bien.

Todo grano brotará, y la espiga crecerá.

Padre, Dios, queremos ser grano puro de tu mies.

 

Letra: Henry Alford, 1810-1871. Traducción, J. R. de Balloch; usado con permiso de Asociación Ediciones La Aurora, Buenos Aires, Argentina.

Música: George J. Elvey, 1816-1893.

47,



47

Caros niños, Dios os ama

Con suavidad

 

1. Caros niños, Dios os ama;

Él es quien os da salud,

y desea bendeciros

si vivís con rectitud.

Él os cuida, Él os cuida,

si confiáis en Su amor.

 

2. Niños, ángeles escuchan

cada cosa que decís,

y es criben en un libro

cuanto bien o mal hacéis.

¡Sed virtuosos! ¡Sed virtuosos!

Y el Señor os premiará.

 

3. Niños, Dios desea daros

luz por la inspiración.

Si en el cumplir sois prestos,

os dará el galardón.

¡Oh, sed fieles, oh, sed fieles,

al Señor y a la verdad!

 

Letra: Charles L. Walker, 1832-1904.

Música: John Menzies Macfarlane, 1833-1892

48,



48

Divina Luz

Con humildad

 

1. Divina Luz, con esplendor benigno, alúmbrame.

Oscuras son la noche y la senda; mi Guía sé.

Muy lejos de Tu pabellón estoy,

y al hogar de las alturas voy.

 

2. Momentos hubo en que Tu ayuda no supliqué,

confiando en mi propia experiencia; no tuve fe.

Mas hoy deploro esa ceguedad;

préstame, Dios, Tu grata claridad.

 

3. Guiando Tú, la noche resplandece, y cruzaré

los valles, montes, riscos y torrentes con firme pie.

Veré después el día despertar,

y me guia rás de vuelta a mi hogar.

 

Letra: John Henry Newman, 1801-1890.

Música: John B. Dykes, 1823-1876.

49,



49

Señor, te necesito

Con fervor

 

1. Te necesito, sí, bendito ser.

Ninguno como Tú paz puede dar.

 

Señor, te necesito; sí, te necesito.

Bendíceme, oh Cristo; vendré a ti.

 

2. Te necesito, sí, consuelo das.

En mal, poder no hay si Tú estás.

 

Señor, te necesito; sí, te necesito.

Bendíceme, oh Cristo; vendré a ti.

 

3. Te necesito, sí, en mal o bien.

Conmigo a morar oh pronto ven.

 

Señor, te necesito; sí, te necesito.

Bendíceme, oh Cristo; vendré a ti.

 

4. Te necesito, sí, mi Salvador,

y tuyo, por amor, seré, Señor.

 

Señor, te necesito; sí, te necesito.

Bendíceme, oh Cristo; vendré a ti.

 

Letra: Annie S. Hawks, 1835-1918.

Música: Robert Lowry, 1826-1899.

50,



50

Más cerca, Dios, de ti

Con suavidad

 

1. Más cerca, Dios, de Ti quiero estar,

aunque en una cruz me hayan de alzar.

Aún cantaré así: Más cerca, Dios, de Ti,

más cerca, Dios, de Ti, cerca de Ti.

 

2. Aunque errante voy, en soledad,

cúbrenme Tu amor y Tu bondad.

Aún soñaré estar cerca del santo hogar,

más cerca, Dios, de Ti, cerca de Ti.

 

3. La senda hallaré que al cielo va;

en ella Tu bondad me sostendrá.

Y ángeles habrá que me condurán

más cerca, Dios, de Ti, cerca de Ti.

 

4. Y luego al despertar, te alabaré.

Humilde, un altar te levantaré.

Allí mi corazón dirá su oración:

más cerca, Dios, de Ti, cerca de Ti.

 

5. Si astros, luna y sol dejo atrás,

gozoso volaréa ver tu faz.

Ya cantaré así: Más cerca, Dios, de Ti,

más cerca, Dios, de Ti, cerca de Ti.

 

Letra: Sarah F. Adams, 1805-1848.

Música: Lowell Mason, 1792-1872.

51,



51

Guíame, oh Salvador

Con humildad

 

1. Guíame, oh Salvador, por las olas de temor.

Fuerte es la tempestad; densa la oscuridad.

Mi timón es tu amor. Guíame, oh Salvador

 

2. A las olas hablarás, y su ira calmarás.

La furiosa tempestad cumplirá tu voluntad.

En los mares de furor, guíame, oh Salvador.

 

3. Los escollos de la mar me abaten al llegar;

amenazan con hundir al que quiere a ti venir.

Mas tu voz escucharé: “Calma; yo te guiaré.”

 

Letra: Edward Hopper, 1818-1888.

Música: John Edgar Gould, 1822-1875.

52,



52

Guíame a ti

Con fervor

 

1. Cristo, mi Salvador, guíame a ti.

Dame tu gran amor; guíame a ti.

En la profundidad de la obscuridad,

Oh faro de verdad, guíame a ti.

 

2. Del mundo de dolor, guíame a ti.

Mi vida haz mejor; guíame a ti.

Deja tu gran poder mi alma proteger,

mi fortaleza ser; guíame a ti.

 

3. Cuando en tentación, guíame a ti.

Cuando en aflicción, guíame a ti.

Mi alma morirá y gozo no habrá

si no me guías ya; guíame a ti.

 

4. La muerte viene ya; guíame a ti.

Consuelo me darás; guíame a ti.

Deja tu gran piedad, amor y caridad

guiarme con verdad; guíame a ti.

 

Letra: Orson Pratt Huish, 1851-1932.

Música: Orson Pratt Huish, 1851-1932.

 

53,



53

¡Oh Jesús, mi gran amor!

Con reverencia

 

1. ¡Oh Jesús, mi gran amor! En tu seno cúbreme.

Guárdame ya del furor; de las olas líbrame.

Salvador, aléjame del error y la maldad.

A tu puerto guíame, y mi alma paz tendrá.

 

2. Mi refugio eres tú; sólo cuento con tu luz.

Sin tu guía y consuelo no me dejes, oh Jesús.

Yo en ti confío por el socorro que me das.

A mi alma, con amor, lleva adonde tú estás.

 

Letra: Charles Wesley, 1707-1788.

Música: Joseph P. Holbrook, 1822-1888.

54,



54

Paz, cálmense

Con fervor

 

1. Cristo, el mar se encrespa, y ruge la tempestad.

Obscuros los cielos se muestran, terribles y sin piedad.

¿No te da pena el vernos? ¿Puedes aún dormir cuando el mar amenaza sumirnos en vasta profundidad?

 

Las olas y vientos oirán to voz:

“¡Cálmense!”

Sean los mares que rujan más, o diablos que bramen con fuerte clamor, las aguas al barco no dañarán del Rey de los cielos y de la mar.

Mas todos ellos se domarán.

“¡Cálmense! ¡Cálmense!”

Mas todos ellos se domarán.

“¡Paz, cálmense!”

 

2. Cristo, con grandes angustias inclino ante ti mi faz.

Dolores mi alma acongojan. Oh mándame tu solaz.

Olas de males me cubren, vénceme su furor, y perezco, perezco, oh Cristo. Ah, sálvame del dolor.

 

Las olas y vientos oirán to voz:

“¡Cálmense!”

Sean los mares que rujan más, o diablos que bramen con fuerte clamor, las aguas al barco no dañarán del Rey de los cielos y de la mar.

Mas todos ellos se domarán.

“¡Cálmense! ¡Cálmense!”

Mas todos ellos se domarán.

“¡Paz, cálmense!”

 

3. Cristo, el miedo ya pasa y todo está en paz.

El sol en el mar se refleja y siento un gran solaz.

¡Guárdame siempre, oh Cristo! Ya no me dejes más, y me fondearé en tu puerto, seguro do tú estás.

 

Las olas y vientos oirán to voz:

“¡Cálmense!”

Sean los mares que rujan más, o diablos que bramen con fuerte clamor, las aguas al barco no dañarán del Rey de los cielos y de la mar.

Mas todos ellos se domarán.

“¡Cálmense! ¡Cálmense!”

Mas todos ellos se domarán.

“¡Paz, cálmense!”

 

Letra: Mary Ann Baker; apr. 1874.

Música: H. R. Palmer, 1834-1907.

55,



55

Dios da valor

Con firmeza

 

1. Nuestras voces elevemos; Dios da valor.

En Su causa trabajemos; Dios da valor.

Con afán por Dios luchemos; nuestro galardón labremos.

Dios da valor. Dios da valor.

 

2. Por constancia pediremos, Dios da valor.

Si perdemos, no lloremos; Dios da valor.

Como príncipes reales, soportemos bien los males;

Dios da valor. Dios da valor.

 

3. Con firmeza y paciencia, Dios da valor.

Sin temor ni negligencia, Dios da valor.

Las tristezas olvidemos y el éxito busquemos;

Dios da valor. Dios da valor.

 

Letra: William E. Hickson, 1803-1870.

Música: Ernst Arndt, 1796-1860.

56,



56

Jehová mi Pastor es

Con serenidad

 

1. Jehová mi Pastor es; no me faltará.

En verdes praderas descanso me da.

Por Aguas tranquilas me conducirá.

Si ando errante, me rescatará.

Si ando errante, me rescatará.

 

2. Y cuando por valles de muerte iré,

si tú me amparas, temor no tendré.

Tu vara y cayado me confortarán.

El mal no me hiere, ni penas habrá.

El mal no me hiere, ni penas habrá.

 

3. Mi mesa la colmas donde hay aflicción.

Mi copa rebosa de gran bendición.

Unción con aceite costoso me das.

Tu mano me cubre; no pido yo más.

Tu mano me cubre; no pido yo más.

 

Letra: James Montgomery, 1771-1854; basada en el Salmo 23.

Música: Thomas Koschat, 1845-1914.

57,



57

El amor del Salvador

Con reverencia

 

1. Tal como el sol es el amor del Salvador.

Su luz penetra nubes de dolor.

Alumbra nuestra vía hacia Su hogar,

y en Su mansión podremos descansar.

 

2. Nos habla Su Espíritu al corazón;

es nuestro guía en la aflicción.

De esperanza ante dudas y temor;

nos une a Dios con lazos de amor.

 

3. Escucha, Padre, nuestra humilde oración.

Te damos gracias por la Redención.

Acataremos, Dios, tu sempiterna ley,

con gran amor por Cristo, nuestro Rey.

 

Letra: Edward L. Hart, n. 1916. © 1977 SUD.

Música: Crawford Gates, n. 1921. © 1977 SUD.

58,



58

Roca de eternidad

Con devoción

 

1. Roca de eternidad, sé mi faro de verdad.

En la sangre que brotó de tu cuerpo que murió,

mis pecados lavaré y pureza buscaré.

 

2. Aunque obrara con piedad y llorase sin cesar,

por mis culpas y maldad no podría yo pagar.

Sólo puedes tú salvar; sólo en ti he de confiar.

 

3. Cuando tenga que morir y a tu morada ir,

tu presencia buscaré; en tu trono te veré.

Roca de eternidad, sé mi faro de verdad.

 

Letra: Augustus M. Toplady. 1740-1778.

Música: Thomas Hastings, 1784-1872.

59,



59

Mirad al Salvador

Con humildad

 

1. Mirad al Salvador al río descender,

en Su divinidad, al Padre a complacer.

En el Jordán se bautizó y los desprecios resistió;

y los desprecios resistió.

 

2. ¿Podremos afirmar saber mejor que Dios

Su plan? ¿O esperar ganar un don mayor,

y no cumplir con esta ley, ni serle fiel a nuestro Rey,

ni serle fiel a nuestro Rey?

 

3. Jesús, queremos hoy hacer tu voluntad.

Estamos ante ti con gozo y humildad.

Queremos hoy a ti seguir y darte gusto al cumplir,

y darte gusto al cumplir.

 

4. Bajamos a la mar a recibir tu don;

de muerte signo es, y de resurrección.

Morimos sepultados, sí; subimos para ir a ti.

Subimos para ir a ti.

 

5. Gran Padre, venos hoy; dispersa el temor

y danos hoy tu don con gracia y amor.

Iremos, pues, gozando, sí, cumpliendo con tu ley aquí,

cumpliendo con tu ley aquí.

 

Letra: Matthew Bridges.

Música: Lowell Mason, 1792-1872.

60,



60

Venid a Cristo

Con suavidad

 

1. Venid a Cristo, desconsolados;

vuestros pesares El llevará.

El os invita al bello puerto

donde descanso habrá, habrá.

 

2. Venid a Cristo; El os atiende,

aun en sendas de la maldad.

Con infinito amor El os busca

y os dará Su verdad, verdad.

 

3. Venid a Cristo, El os escucha,

y suplicadle en oración.

El os envía ángeles santos

de Su eterna mansión, mansión.

 

4. Venid a Cristo de toda tierra

y de lejanas islas del mar.

A todos llama Su voz divina:

“Venid a mí a morar, morar.”

 

Letra: Orson Pratt Huish, 1851-1932.

Música: Orson Pratt Huish, 1851-1932.

61,



61

Venid a mi

Con humildad

 

1.  “Venid a mí,” mandó Jesús.

Andemos en divina luz;

sólo así, por Su poder,

uno con Dios podemos ser.

 

2. “Seguidme hoy,” nos llama ya;

el gran Pastor consuelo da.

La paz será el galardón

de los de limpio corazón.

 

3. “Llevad mi yugo, y sabed

que soy humilde, y haced

lo que os mando y veréis

la gloria que recibiréis.”

 

4. “Dejad venir los niños a mí.”

Con gran amor mandó así,

y en Sus brazos los tomó

y bendiciones El les dio.

 

5. “Así cual niños os haréis,

si en mi reino entrar queréis

para mi gloria heredar

y vida eterna allí gozar.”

 

6. Su gran ejemplo nos mostró;

la senda El nos indicó:

“Venid a mí a descansar,

en paz y gloria a morar.”

 

Letra: John Nicholson, 1839-1909.

Música: Samuel McBurney, n. 1847.

 

62,



62

No desmayéis, oh santos

Con serenidad

 

1. No desmayéis, oh santos del Señor,

mas en adversidad mostrad valor.

Brilla el sol tras nubes de pesar;

su luz hará las nubes disipar.

 

2. Antes del sol, la noche reinará,

mas la aurora pronto llegará.

¿No volverá la flor primaveral

después del raudo frío invernal?

 

3. Animo, pues, cobremos al andar;

en la pasión de Cristo meditad.

Sobre la cruz Su vida ofreció;

la voluntad de Dios glorificó.

 

Letra: J. Crystal.

Música: Felix Mendelssohn, 1809-1847.

 

63,



63

Aunque colmados de pesar

Con alegría

 

1. Aunque colmados de pesar,

seguid, oh santos; avanzad.

Ya pronto la resurrección

su luz eterna mostrará,

su luz eterna mostrará.

 

2. Aunque aquí el mal probáis,

el tiempo presto pasará

y Cristo, con la hueste fiel,

al mundo pronto bajará,

al mundo pronto bajará.

 

3. Alzad con gozo el corazón;

cantad a Dios con fe y fervor.

Reposo hallaréis en El

por más que reine el error,

por más que reine el error.

 

4. Aunque haya gran persecución

y os despojen con furor,

tenéis promesa de Jehová;

todo Su plan se cumplirá.

Todo Su plan se cumplirá.

 

5. La obra se extenderá;

el evangelio avanzará.

La piedra está cortada ya

y todo el mundo llenará;

y todo el mundo llenará.

 

6. Aungue se oponga Satanás,

las profecías de ayer

no se revocarán jamás;

su cumplimiento se ha de ver.

Su cumplimiento se ha de ver

 

7. Glorias alzad a nuestro Dios;

El a Sus siervos manda ya

a proclamar la salvación

que a los hombres paz dará;

que a los hombres paz dará.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887.

Música: George Careless, 1839-1932.

64,



64

Venid, los que a Dios amáis

Con entusiasmo

 

1. Venid, los que a Dios

amáis en santidad.

Loor cantad con grata voz;

Su nombre adorad.

 

2. No cantará aquel

que niega al Señor,

mas el que es un siervo fiel

proclama Su amor.

 

3. Del Dios del cielo es

el mundo que formó.

Las nubes puso a Sus pies;

el mar Su voz oyó.

 

4. Es éste nuestro Dios,

El Padre y Señor,

a quien la fuerza de Su voz

nos lleva con amor.

 

Letra: Isaac Watts, 1674-1748.

Música: Aaron Williams, 1731-1776.

65,



65

¿Sin contestar?

Con humildad

 

1. ¿Sin contestar, la oración ferviente

cuando al Señor pediste al sufrir?

¿Ha muerto ya tu fe y testimonio?

Tu esperanza debe revivir.

¿Por qué dudar de Dios y Su poder?

El puede tu deseo conceder;

El puede tu deseo conceder.

 

2. ¿Sin contestar, cuando por vez primera

se elevó a Dios tu petición?

Con mucha ansiedad le suplicaste

y derramaste a El tu corazón.

Aunque los años han pasado ya,

tu llanto el Señor contestará;

tu llanto el Señor contestará.

 

3. ¿Sin contestar? Mas no te desanimes;

tal vez cumplir con tu deber faltó.

La obra empezó al suplicarle,

y Dios dará lo que te prometió.

Mas si tu fe en El puedes guardar,

podras Su luz y gloria contemplar;

podras Su luz y gloria contemplar.

 

4. ¿Sin contestar? La fe jamás vacila,

pues en la Roca tiene su sostén.

En toda tempestad que amenace,

nos salvará la oración de fe.

Tu fe jamás su fuerza perderá,

y tus anhelos Dios concederá;

y tus anhelos Dios concederá.

 

Letra: Ophelia G. Adams.

Música: Charles Davis Tillman, 1861-1943.

 

66,



66

Cuán dulce la ley de Dios

Con suavidad

 

1. ¡Cuán dulce la ley de Dios!

¡Cuán grande Su bondad!

Traed a El vuestro pesar;

en Su amor confiad.

 

2. ¡Cuán grande la protección

que Dios a todos da!

Sus manos que la vida dan

también nos cuidarán.

 

3. No os dejéis vencer

por pruebas que vendrán.

Pedid consuelo ante Dios;

Su dulce paz buscad.

 

4. ¡Cuán firme Su amor;

constante Su bondad!

Mis faltas a Sus pies pondré,

y gozo me dará.

 

Letra: Philip Doddridge, 1702-1751.

Música: Hans G. Nägeli, 1773-1836; arreglo de Lowell Mason, 1792-1872.

67,



67

Si la vía es penosa

Con resolución

 

1. Si la vía es penosa en la lid,

si pesares nos abruman en la lid,

si la vida es amarga, nuestra dicha no se tarda,

y el gozo se alarga en la lid.

 

No te canses de luchar; sé firme en la lid.

Dios descanso mandará a los que luchan en la lid.

 

2. Si tristezas nos alcanzan en la lid,

más feliz será mañana en la lid;

hoy sufrimos vejaciones y enfrentamos tentaciones,

mas tendremos bendiciones en la lid.

 

No te canses de luchar; sé firme en la lid.

Dios descanso mandará a los que luchan en la lid.

 

3. Si desdicha nos asecha en la lid,

Cristo nunca nos desecha en la lid;

El jamás nos abandona; nuestras faltas El perdona;

hay que darle siempre honra en la lid.

 

No te canses de luchar; sé firme en la lid.

Dios descanso mandará a los que luchan en la lid.

 

Letra: W. H. Flaville.

Música: John R. Sweney, 1837-1899.

68,



68

La fe

Con serenidad

 

1. Al abrumarme el dolor,

consuelo hallo en el Señor.

Su Espíritu me da gran paz,

firmeza y serenidad.

Yo siempre ante Dios tendré

confianza, humildad y fe,

y siento en mi corazón

que con la fe no hay temor.

 

Letra: Naomi W. Randall, n. 1908.© 1985 SUD.

Música: Stephen M. Jones, n. 1960. © 1985 SUD.

69,



69

¿Dónde hallo el solaz?

Con reflexión

 

1. ¿Dónde hallo el solaz, dónde, el alivio

cuando mi llanto nadie puede calmar,

cuando muy triste estoy o enojado

y me aparto a meditar?

 

2. Cuando la pena es tal que languidezco,

cuando las causas busco de mi dolor,

¿dónde hallo a un ser que me consuele?

¿Quién puede comprender? Nuestro Señor.

 

3. El siempre cerca está; me da Su mano.

En mi Getsemaní, es mi Salvador.

El sabe dar la paz que tanto quiero.

Con gran bondad y amor me da valor.

 

Letra: Emma Lou Thayne, n. 1924. © 1973 SUD.

Música: Joleen G. Meredith, n. 1935. © 1973 SUD.

70,



70

Sé humilde

Con calma

 

1. Sé humilde y reconoce

todas tus debilidades,

y Dios será tu guía

si a El te dignas ir.

Sé humilde al hablarle,

y sabrás que El te ama,

que siempre te recuerda

y te quiere bendecir.

 

2. Sé humilde en tus deberes,

y de Dios tendrás consejos

de cómo dar servicio

con amor y hermandad.

Sé humilde en tus anhelos,

y por El serás guiado

a Su hogar eterno

para siempre allá morar.

 

Letra: Grietje Terburg Rowley, n.1927. © 1985 SUD.

Música: Grietje Terburg Rowley, n.1927. © 1985 SUD.

71,



71

Más santidad dame

Con humildad

 

1. Más santidad dame, más consagración;

más paciencia dame, más resignación,

más rica esperanza, más abnegación,

más celo en servirte, con más oración.

 

2. Más gratitud dame, más fe en e Señor,

más gozo en Su gloria, más fuerza y valor.

Más lágrimas vierta por lo que sufrió.

Más humildad quiero, cual Cristo mostró.

 

3. Más integro hazme, más triste a pecar,

más puro y limpio, más pronto en amar,

más digno del reino, más libre de error,

más justificado, más como el Señor.

 

Letra: Philip Paul Bliss, 1838-1876.

Música: Philip Paul Bliss, 1838-1876.

72,



72

Creo en Cristo

Con fervor

 

1. Creo en Cristo; ¡El es mi Rey!

Con todo mi ser lo alabaré.

Le doy gozoso mi amor;

le cantaré con gran loor.

Creo en Cristo; Dios lo mandó.

Al mundo vino y enseñó.

A los enfermos El sanó

y a los muertos levantó.

 

2. Creo en Cristo; me da sostén.

Nació de María en Belén.

Entre los hombres El moró

y del pecado los salvó.

Creo en El; la senda marcó,

y el reino del Padre heredó.

“Seguidme,” El nos manda ya,

a fin de ir do Dios está.

 

3. Creo en Cristo, el Creador;

lo alabaré con gran fervor.

Cimiento firme es Jesús,

y fuente de verdad y luz.

Creo en Cristo; me salvará,

de Satanás me librará,

y viviré en paz y amor

en las mansiones del Señor.

 

4. Creo en Cristo, Hijo de Dios.

En adversidad oiré Su voz:

“El reino te concederé;

contigo siempre estaré.”

Creo en Cristo, mi Salvador;

le acompñaré cuando en fulgor

a esta tierra vuelva El

para reinar en Israel.

 

Letra: Bruce R. McConkie, 1915-1985. © 1972 SUD.

Música: John Longhurst, n. 1940. © 1985 SUD.

73,



73

Yo sé que vive mi Señor

Con serenidad

 

1. Yo sé que vive mi Señor;

consuelo es poder saber

que vive aunque muerto fue

y siempre Su amor tendré.

El vive para bendecir,

y ante Dios por mí pedir.

El vive para sustentar

y a mi alma alentar.

 

2. El vive para sostener

y con Su mano proteger.

El vive para escuchar

y oídos a mis quejas dar.

El vive para alentar

y mis angustias sosegar.

El vive para ayudar

y a mi alma consolar.

 

3. El vive, mi amigo fiel;

me ama para siemre El.

El vive y siempre cantaré:

El vive, mi Señor y Rey.

Por El la vida yo tendré;

la muerte yo conquistaré.

Mi gran mansión preparará,

y viviré con El allá.

 

4. El vive, y yo lo honraré.

A Cristo siempre alabaré.

Gozoso, canto con fervor:

Yo sé que vive mi Señor.

El vive, y yo lo honraré.

A Cristo siempre alabaré.

Gozoso, canto con fervor:

Yo sé que vive mi Señor.

 

Letra: Samuel Medley, 1738-1799. Se incluyó en el primer himnario SUD, 1835.

Música: Lewis D. Edwards, 1858-1921.

74,



74

Vive mi Señor

Con convicción

 

1. Yo sé que vive mi Señor,

el Hijo del eterno Dios;

venció la muerte y el dolor,

mi Rey, mi Luz, mi Salvador.

 

El vive, roca de mi fe,

la luz de la humannidad.

El faro del camino es,

destello de la eternidad.

 

2. Oh, dame siempre esa luz,

la paz que sólo tú darás,

la fe de andar en soledad,

camino a la eternidad.

 

Letra: Gordon B. Hinckley, n. 1910.© 1985 SUD.

Música: G. Homer Durham, 1911-1985. © 1985 SUD.

75,



75

Testimonio

Con reflexión

 

1. Por el Espíritu de Dios

mi testimonio doy,

y me acerco más a El,

pues hijo suyo soy.

 

2. Yo sé que Jesucristo es

Autor de salvación;

si sigo a Su profeta fiel,

tendré exaltación.

 

3. La voz del Santo Espíritu

me habla al corazón;

Su testimonio da solaz

en medio de aflicción.

 

4. Renueva el Espíritu

mi vida terrenal;

vislumbro ya el resplandor

del reino celestial.

 

Letra: Loren C. Dunn, n. 1930. © 1985 SUD.

Música: Michael Finlinson Moody, n. 1941. © 1985 SUD.

76,



76

Tan sólo con pensar en ti

Con reverencia

 

1. Tan sólo con pensar en ti

me lleno de solaz,

y por tu gracia, oh Jesús,

veré tu santa faz.

 

2. Jamás el hombre oirá

tan melodioso son

como tu nombre, oh Jesús;

tú das la salvación.

 

3. El de sumiso corazón,

en ti perdón tendrá.

Al pecador que vuelva a ti,

la redención darás.

 

4. Sé nuestro gozo, oh Jesús;

del malo ten piedad;

danos tu gloria celestial

por la eternidad.

 

Letra: Atribuida a Bernard de Clairvaux; apr 1091-1153.

Música: John B. Dykes, 1823-1876.

77,



77

Deja que el Espíritu te enseñe

Con suavidad

 

1. Deja que el Espíritu

te enseñe la verdad,

testifique de Jesús

y te guíe en santidad.

 

2. Deja que el Espíritu

te ayude a decidir.

Hacia el Padre Celestial

El te puede conducir.

 

3. Deja que el Espíritu

te sosiegue el corazón.

Si eres puro, te dará

Su divina inspiración.

 

Letra: Penelope Moody Allen, n. 1939. © 1985 SUD.

Música: Martin Shaw, 1875-1958. Derechos reservados © 1915 por J. Curwen & Sons, LTD. Reimpreso con permiso de G. Shirmer, Inc., su representante en lo Estados Unidos. Se prohíbe hacer copias sin permiso escrito del proprietario de los derechos de autor.

78,



78

Oh dulce, grata oración

Con serenidad

 

1. Oh dulce, grata oración,

que calmas toda aflicción,

al Padre puedes acudir

y ante El, por mí pedir.

En las tristezas y pesar

mi alma pudo descansar,

y se libró de tentación

en dulce, grata oración;

y se libró de tentación

en dulce, grata oración.

 

2. Oh dulce, grata oración,

tú llevarás mi petición.

Al Rey eterno llegarás;

Sus bendiciones pedirás.

Al invitarme mi Señor

a fiar en El y Su amor,

le abriré mi corazón

en dulce, grata oración;

le abriré mi corazón

en dulce, grata oración.

 

3. Oh dulce, grata oración,

anhelo tu consolación;

al ver la muerte acercar,

el miedo puedes alejar.

Cuando la vida deje ya,

iré al Padre Celestial,

buscando a Sus pies perdón

en dulce grata oración,

buscando a Sus pies perdón

en dulce grata oración.

 

Letra: Atribuida a William W. Walford, 1772-1850.

Música: William B. Bradbury, 1816-1868.

79,



79

La oración del alma es

Con serenidad

 

1. La oración del alma es

el medio de solaz

que surge en el corazón

y da eterna paz.

 

2. La oración suspiro es,

y mansa humildad,

de quien confía en su Dios

en horas de soledad.

 

3. La oración sencilla es

de boca infantil,

sublime coro en unión

de todo el redil.

 

4. La oración la vida es

para el hombre fiel.

Al cielo entra al morir

orando siempre él.

 

5. Es voz, también, del pecador

que deja de pecar,

y ángeles proclamarán:

“Miradle, pues, orar.”

 

6. Al inclinarse en oración,

los santos uno son,

y con el Padre y Jesús

encuentran comunión.

 

7. No sólo en la tierra, pues,

se hace oración:

Jesús suplica ante Dios,

buscándonos perdón.

 

8. La senda de la oración

has recorrido ya;

oh Cristo, nuestro Salvador,

enséñanos a orar.

 

Letra: James Montgomery, 1771-1854.

Música: George Careless, 1839-1932.

80,



80

Secreta oración

Con reflexión

 

1. Hay una hora de solaz en que mi corazón

del mundo se aleja en secreta oración.

 

Rendiré mi corazón en secreta oración;

ganaré por ese don, con el cielo comunión.

 

2. La senda que nos llevará a la celestial mansión

tan sólo se encuentra por secreta oración.

 

Rendiré mi corazón en secreta oración;

ganaré por ese don, con el cielo comunión.

 

3. Al navegar por ese mar de desesperación,

mi alma se consuela en secreta oración.

 

Rendiré mi corazón en secreta oración;

ganaré por ese don, con el cielo comunión.

 

4. Y cuando tenga que andar por entre tentación,

a mi Señor elevaré secreta oración.

 

Rendiré mi corazón en secreta oración;

ganaré por ese don, con el cielo comunión.

 

Letra: Hans Henry Petersen, 1835-1909.

Música: Hans Henry Petersen, 1835-1909.

81,



81

¿Pensaste orar?

Con reflexión

 

1. ¿Con fervor orar pensaste

al amanecer?

¿Suplicaste por la gracia

y amparo este día

en tu oración?

 

¡Que reposo al cansado

es la humilde oración!

Trae consuelo al herido,

paz al corazón.

 

2. ¿Con fervor orar pensaste

al enfurecer?

¿No pediste, mi hermano,

que, al verte ofendido,

dieras el perdón?

 

¡Que reposo al cansado

es la humilde oración!

Trae consuelo al herido,

paz al corazón.

 

3. ¿Con fervor orar pensaste

al entristecer?

Cuando lleno de pesares,

¿a tu Dios le suplicaste

al amanecer?

 

¡Que reposo al cansado

es la humilde oración!

Trae consuelo al herido,

paz al corazón.

 

Letra: Mary A. Pepper Kidder, 1820-1905.

Música: William O. Perkins, 1831-1902.

82,



82

Padre en los cielos

Con devoción

 

1. Padre en los cielos, con amor eterno,

oye a tus hijos con loor cantado.

Te alabamos por la paz que brindas:

tu paz nos brindas.

 

2. Llénanos siempre de tu amor divino;

paz y consuelo da al afligido.

En ti confiamos; siempre nos amparas:

tú nos amparas.

 

3. Padre, bendice todas las naciones;

dales tu paz con Tus eternos dones.

Han de cantarte grandes alabanzas:

Tus alabanzas.

 

Letra: Angus S. Hibbard.

Música: Friedrich F. Flemming, 1778-1813; arreglo de Edwin P. Parker, 1836-1925.

83,



83

Entonad sagrado son

Con devoción

 

1. Entonad sagrado son

y venid con devoción.

Hoy reposad; hoy reposad.

Al Señor las gracias dad

por Sus dones y bondad,

por Sus dones y bondad.

 

2. Día santo de solaz;

hoy buscad la dulce paz

que Dios nos da, que Dios nos da.

Hoy tomad la Santa Cena

en memoria del Señor,

en memoria del Señor.

 

3. Al compás del dulce son,

hoy traemos nuestro don,

y en unión, y en unión,

ofrecemos al Señor

un contrito corazón,

un contrito corazón.

 

4. Elevad vuestra canción;

ayunad con oración,

cual Dios mandó, cual Dios mandó.

Para darnos Su amor,

este día consagró.

Este día consagró.

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872. Se incluyó en el primer himnario SUD, 1835.

Música: Thomas C. Griggs, 1845-1903.

84,



84

Dulce tu obra es, Señor

Con fervor

 

1. Dulce tu obra es, Señor;

concédeme rendir loor

por el amor que tú nos das

y que nos llena de solaz.

 

2. Dulce me es el adorar;

con fe te quiero venerar.

Haz que mi corazón, Señor,

rebose de bondad y amor.

 

3. Mi corazón es tuyo hoy;

bendito seas, gran Señor.

Tus obras, cuán perfectas son;

cuán infinito tu amor.

 

4. Con cuánto gozo cantaré;

tu gran bondad ensalzaré

al verme cerca de tu faz,

gozando de sublime paz.

 

5. Ya no tendré más tentación,

faltas, dolor, ni aflicción;

habré vencido la maldad,

y yo tendré felicidad.

 

6. Entonces bien comprenderé

lo que en vida ignoré,

y con divina potestad

moraré por la eternidad.

 

Letra: Isaac Watts, 1674-1748.

Música: John J. McClellan, 1874-1925.

85,



85

El día santo del Señor

Con alegría

 

1. El día santo del Señor, día de reposar,

nos santifica en amor, día de reposar.

Venimos hoy a saludar,

el homenaje a pagar,

a Dios la gratitud mostrar,

por el día de reposar.

 

Reposar, reposar, día de reposar.

Reposar, reposar, día de reposar.

 

2. Al hombre un día dado fue, día de reposar,

de acercarse al gran Rey, día de reposar

Humildemente hoy orad;

con reverencia adorad;

las gracias al Señor cantad,

por el día de reposar.

 

Reposar, reposar, día de reposar.

Reposar, reposar, día de reposar.

 

3. Hermoso día de amor, día de reposar.

Escúchanos, oh gran Señor; día de reposar.

Nos manda Dios la fe guardar,

Su santo día consagrar,

divino culto celebrar,

en el día de reposar.

 

Reposar, reposar, día de reposar.

Reposar, reposar, día de reposar.

 

Letra: George Manwaring, 1854-1889.

Música: Robert Lowry, 1826-1899.

86,



86

Nuestro bondadoso Padre

Con reverencia

 

1. Nuestro bondadoso Padre,

tú que reinas en fulgor,

venos, tus humildes hijos;

llénanos de tu amor.

Llénanos de tu amor.

 

2. En tu día congregados,

la verdad a recibir,

danos hoy tus mandamientos;

haznos fe en ti sentir.

Haznos fe en ti sentir.

 

3. Dios, ayuda a tus hijos

a vencer la tentación.

Guíanos en tus caminos

a ganar la exaltación;

a ganar la exaltación.

 

Letra: Charles Denney, hijo, 1849-1937.

Música: George Careless, 1839-1932.

87,



87

Cual rocío, que destila

Con calma

 

1. Cual rocío que destila

en la yerba del vergel,

tu palabra salvadora

llega a tu pueblo fiel.

 

2. Deja, Padre bondadoso,

tu doctrina destilar,

bendecida para darnos

el eterno bienestar.

 

3. Ve, oh Padre, a tu pueblo

y permite descender

de tu trono bendiciones

cual rocío al caer.

 

4. Nuestra petición escucha

y derrama, eterno Dios,

tu Espíritu sublime,

muestra de Tu gran amor.

 

Letra: Thomas Kelly, 1769-1854.

Música: Joseph J. Daynes, 1851-1920.

88,



88

Placentero nos es trabajar

Con entusiasmo

 

1. Placentero nos es trabajar

en la viña del gran Rey Jesús,

y honroso nos es predicar

a Su pueblo Su ley y Su luz.

Por Su luz, por Su luz,

placentero nos es trabajar.

Por Su luz, por Su luz,

moriremos en El sin pesar.

 

2. La palabra de Dios escuchad

con ahínco, lealtad y fervor.

Para siempre jamás recordad

Su pureza, verdad y amor.

Con amor, con amor,

la palabra de Dios escuchad.

Con amor, con amor,

la bandera de Dios empuñad.

 

3. ¡Oh hermanos, adiós, pues, adiós!

El momento de ir vino ya.

Si guardamos la fe en el gran Dios,

nos veremos aún más allá.

Más allá, más allá.

¡Oh hermanos, adiós, pues, adiós!

Más allá, más allá,

moraremos con Dios en amor.

 

Letra: Andrés C. Gonzalez.

Música: Joseph P. Webster, 1819-1875.

89,



89

Para siempre Dios esté con vos

Con reverencia

 

1. Para siempre Dios esté con vos;

con Su voz él os sostenga;

con Su pueblo os mantenga.

Para siempre Dios esté con vos.

 

Hasta ver, hasta ver,

hasta vernos con el Rey,

hasta ver, hasta ver,

para siempre Dios esté con vos.

 

2. Para siempre Dios esté con vos;

con Sus brazos El os cubra;

Su amor El os descubra;

para siempre Dios esté con vos.

 

Hasta ver, hasta ver,

hasta vernos con el Rey,

hasta ver, hasta ver,

para siempre Dios esté con vos.

 

3. Para siempre Dios esté con vos;

cuando el temor os venga,

en Sus brazos él os tenga;

para siempre Dios esté con vos.

 

Hasta ver, hasta ver,

hasta vernos con el Rey,

hasta ver, hasta ver,

para siempre Dios esté con vos.

 

4. Para siempre Dios esté con vos;

que os guíe Su bandera;

que la muerte no os hiera;

para siempre Dios esté con vos.

 

Hasta ver, hasta ver,

hasta vernos con el Rey,

hasta ver, hasta ver,

para siempre Dios esté con vos.

 

Letra: Jeremiah E. Rankin, 1828-1904.

Música: William G. Tomer, 1833-1896.

90,



90

Padre, antes de partir

Con resolución

 

1. Padre, antes de partir,

fortalece nuestra fe

y ayúdanos a vivir

de acuerdo con tu ley.

 

2. Cual corderos del Pastor,

guíanos en la verdad;

danos fuerza y valor

para hacer tu voluntad.

 

3. Padre, bondadoso Ser,

al servirte con fervor,

que hallemos gran placer;

que sintamos tu amor.

 

4. Líbranos ya del error

y de toda tentación.

Vidas puras de amor

vivivremos en unión.

 

Letra: George Manwaring, 1854-1889.

Música: Benjamin Milgrove, 1731-1810; arreglo de Ebenezer Beesley, 1840-1906.

91,



91

Al partir cantemos

Con reverencia

 

1. Al partir cantemos himnos de loor

al Eterno Padre por Su gran amor.

Por Sus gratos dones, por cuidado fiel,

suban nuestros himnos siempre hacia El.

 

2. Por misericordia, gracia, y amor,

cánticos alegres lleguen al Señor.

Por las bendiciones que nos manda Dios

demos alabanzas con alegre voz.

 

3. Redentor, oídnos himnos elevar;

a tus fieles santos dígnate mirar.

Sálvanos, oh Cristo; guárdanos de error.

Vamos a servirte y mostrar amor.

 

Letra: George Manwaring, 1854-1889.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906

92,



92

Hemos sentido tu amor

Con reflexión

 

1. Hemos sentido Tu amor en esta reunión,

y aqui tomado los emblemas de Tu Expiación,

de Tu gran Expiación.

 

2. Vamos, resueltos a vivir según Tu voluntad,

a aprender a perdonar y dar nuestra amistad,

y dar nuestra amistad.

 

3. Dios, al partir te elevamos cantos de loor;

Tu bendición pedimos en el nombre del Señor,

en nombre del Señor.

 

Letra: Mabel Jones Gabbott, n. 1910.© 1985 SUD.

Música: Robert P. Manookin, n. 1918. © 1985 SUD.

93,



93

A ti, Señor

Con serenidad

 

1. A ti Señor, rindo honor

y gracias doy por tu amor.

Mi corazón siente solaz

por tu espíritu de paz.

¡Dulce tu voz, oh Redentor!

Sé tú mi guía, oh Señor.

Que con amor pueda cumplir,

y en tu ley siempre vivir.

 

2. Deja, Señor, mis ojos ver

tu bello plan desenvolver.

Mi corazón, en su dolor,

pide perdón a ti, Señor.

Llena mi alma con tu luz

para seguirte, oh Jesús.

Quiero vivir en tu mansión

y merecer la exaltación.

 

3. Oh alza ya, alma, tu faz;

la aflicción deja atrás;

deja las sendas del error;

recibe ya a tu Señor.

Al renacer por tu bondad,

y al luchar con la maldad,

to protección dame, Señor;

concédeme tu gran amor.

 

Letra: Joseph H. Dean, 1855-1947.

Música: Joseph H. Dean, 1855-1947.

94,



94

Ya termina el día

Con calma

 

1. Ya termina el día,

y la luz se va;

viene el ocaso;

todo quieto está.

 

2. Cristo, al cansado

da Tu dulce paz;

al cerrar los ojos,

danos Tu solaz.

 

Letra: Sabine Baring-Gould, 1834-1924.

Música: Joseph Barnby, 1838-1896.

95,



95

El fuego del Espíritu

Con fervor

 

1. Hoy Tu Espíritu, Señor,

conmueve nuestro corazón

y nos recuerda Tu bondad

y nuestra santa comisión.

Cual zarza en el Sinaí,

sentimos Tu presencia aquí.

 

2. El fuego del Espíritu

ilumina el alma fiel,

nos da anhelo de servir

y nos enseña el deber.

Que nos guiemos por Su voz

en todos nuestros hechos, Dios.

 

Letra: Frank I. Kooyman, 1880-1963. © 1948 SUD.

Música: Alexander Schreiner, 1901-1987. © 1948 SUD.

96,



96

El ocaso viene ya

Con calma

 

1. El ocaso viene ya; la luz se extinguirá.

Al dejar de laborar, quiero con mi Dios hablar.

 

Letra: George W. Doane, 1799-1859.

Música: Carl Maria von Weber, 1786-1826; arreglo de Henry Greatorix, 1813-1858.

97,



97

Ante ti, Señor, tu grey

 

1. Ante Ti, Señor, Tu grey,

a Tus pies según Tu ley,

invocamos Tu sostén;

no nos mires con desdén.

 

2. Haz venir de donde estás

un mensaje de solaz.

Esperamos hoy Tu don;

danos, pues, Tu bendición.

 

3. Como dices Tú, Señor,

te buscamos con amor.

Gozo y consuelo da

donde la aflicción está.

 

4. Al enfermo da salud.

Quita la esclavitud.

Tú, que sabes perdonar,

gracia haznos encontrar.

 

Letra: William Hammond, 1719-1783.

Música: Harry A. Dean, 1892-1987. © 1948 SUD.

98,



98

Conmigo quédate, Señor

Con devoción

 

1. Conmigo quédate, Señor;

el día cesa ya.

El manto de la noche cae

y todo cubrirá.

Sé huésped de mi corazón;

posada te dará.

 

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

 

2. Conmigo quédate, Señor;

ardió mi corazón

al caminar contigo hoy,

los dos en comunión,

y tu espíritu de paz

por siempre quedará.

 

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

 

3. Conmigo quédate, Señor;

y hazme descansar.

Maldad, tinieblas y temor

te ruego alejar.

Da a mi alma esa luz

que siempre brillará.

 

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

Oh permanece, Salvador;

la noche viene ya.

 

Letra: Lowrie M. Hofford.

Música: Harrison Millard, 1830-1895.

99,



99

Acompáñame

Con reverencia

 

1. Ven, oh Señor; la noche viene ya.

Todo es oscuro y temor me da.

No hay amparo; gran maldad se ve.

En las tinieblas acompáñame.

 

2. Veloz se va la vida con su afán.

Su gloria, sus ensueños pasarán.

Gran decadencia por doquier se ve.

Ven, oh Señor, y acompáñame.

 

3. Siempre Tu gracia quiero yo tener.

¿Quién más podrá a Satanás vencer?

Sólo en Ti mi guía hallaré.

En sol y sombra, acompáñame.

 

Letra: Henry F. Lyte, 1793-1847.

Música: William H. Monk, 1823-1889.

100,



100

Dios, bendícenos

Con resolución

 

1. Dios, bendícenos al irnos, con Tu gracia paternal.

Haz que cada ser mejore en su lucha con el mal.

Danos fuerza, danos fuerza; en el yermo sé solaz.

Danos fuerza, danos fuerza; en el yermo sé solaz.

 

2. Por el don del evangelio damos gracias y loor.

Que abunde en las vidas fruto de su esplendor.

Fieles siempre, fieles siempre, en la fe y al Señor.

Fieles siempre, fieles siempre, en la fe y al Señor.

 

Letra: John Fawcett, 1740-1817.

Música: Jean-Jacques Rousseau, 1712-1778.

101,



101

Dios, escúchanos orar

Con devoción

 

1. Dios, escúchanos orar

y Tu gracia suplicar.

Tomaremos con amor

los emblemas del Señor.

 

2. Danos, Padre, Tu solaz,

la sonrisa de Tu faz.

Venos hoy el pan tomar

y Tu bendición buscar.

 

3. Con el agua, Tú nos das

Tu espíritu de paz.

Hoy perdónanos, Señor;

nuestra vida haz mejor.

 

Letra: Annie Pinnock Malin, 1863-1935.

Música: Louis M. Gottschalk, 1829-1869; adaptación de Edwin P. Parker, 1863-1925.

102,



102

Hoy con humildad te pido

Con humildad

 

1. Hoy con humildad te pido que Tu Espíritu me des

al tomar el pan y el agua en Tu nombre otra vez.

No me dejes olvidar que fue por mí, oh Salvador,

que sufriste en el Calvario, padeciendo mi dolor.

 

2. Llena nuestro corazón de tolerancia y amor.

Intercede ante el Padre por nosotros, oh Señor.

Y al ser hallados dignos de Tu acto redentor,

déjanos al fin volver a Tu presencia, Salvador.

 

Letra: Mabel Jones Gabbott, 1910-2004. © 1948 IRI

Música: Rowland H. Prichard, 1811-1887.

103,



103

La Santa Cena

Con reverencia

 

1. La Santa Cena, al tomar,

a Cristo quiero recordar,

mostrándole de corazón

que limpio soy por Su perdón.

 

2. Por mi Su sangre derramó,

y en la cruz Él padeció.

En agonía y dolor

murió, libró al pecador.

 

3. En inocencia Él murió;

a la justicia Él pagó.

Misericordia extendió,

y a los hombres rescató.

 

4. Ya nos podremos levantar

y, como Él, resucitar,

libres de muerte y dolor,

para reinar con el Señor.

 

Letra: John Nicholson, 1839-1909.

Música: Samuel McBurney, n. 1847.

104,



104

Oh Dios, Eterno Padre

Con devoción

 

1. Oh Dios, eterno Padre, del cielo alto Rey,

en nombre de Tu Hijo pedimos hoy Tu grey,

que sean bendecidos el agua y el pan,

benditos a las almas que a tomarlos van.

 

2. Son para recordarnos aquel divino don:

ofrenda de clemencia, amor y redención.

Que puedan los emblemas ligarnos en unión,

y en unidad logremos Tu gracia y perdón.

 

3. Recuérdanos, oh, siempre al Hijo que bajó

del cielo tan glorioso; con sangre nos salvó.

No tuvo hermosura y padeció dolor,

mas fue el prometido y santo Salvador.

 

4. Con infinita ciencia el plan se preparó

y salvación perfecta en Él se proveyó.

De carne revestido, el Hijo descendió

y la amarga copa con gusto aceptó.

 

Letra: William W. Phelps, 1792-1872; se incluyó en el primer himnario IRI, 1835.

Música: Felix Mendelssohn, 1809-1847.

105,



105

Jesús de Nazaret

Con devoción

 

1. ¡Jesús de Nazaret, Rey, Salvador!

Sobre la muerte Él es triunfador.

Del celestial hogar Él descendió.

Cumplió Su gran misión; Su vida dio.

 

2. Comemos este pan con humildad,

pensando en el Señor y en Su bondad.

Por la humanidad Él padeció;

de muerte y dolor nos rescató.

 

3. Bebiendo el agua hoy, con gratitud,

reverenciamos a Cristo Jesús.

En nuestra vida Él nos guiará,

y al fin, en Su hogar nos recibirá.

 

Letra: Hugh W. Dougall, 1872-1963.

Música: Hugh W. Dougall, 1872-1963.

106,



106

Cuán grato es cantar loor

Con reverencia

 

1. Cuán grato es cantar loor a Él que por Su gran amor

al mundo vino a sufrir y por los hombres a morir.

 

Pues el Señor Su vida dio y con Su sangre nos salvo.

Cantad hosannas y loor a Cristo por Su gran amor.

 

2. Qué grato es ofrenda dar y el agua y el pan tomar

a la manera del Señor, mostrando nuestro gran amor.

 

Pues el Señor Su vida dio y con Su sangre nos salvo.

Cantad hosannas y loor a Cristo por Su gran amor.

 

3. En dulce, grata comunión nos congregamos en unión

alzando cantos de loor a Cristo por Su gran amor.

 

Pues el Señor Su vida dio y con Su sangre nos salvo.

Cantad hosannas y loor a Cristo por Su gran amor.

 

Letra: George A. Manwaring, 1854-1889.

Música: Ebenezer Beesley 1840-1906.

107,



107

Pedimos Tu Espíritu

Con humildad

 

1. Pedimos Tu Espíritu,

Señor de salvación;

tomemos los emblemas hoy

con limpio corazón.

 

Queremos siempre recordar

el sufrimiento cruel

que padeciste en la cruz,

y siempre serte fiel.

 

2. Ayúdanos a comprender

la gracia que nos das:

la salvación a todos los

que buscan ver tu faz.

 

3. Vivamos cual hermanos, pues,

en hermandad y paz,

y perdonemos con amor

a todos los demás.

 

4. Que paz abunde con amor,

unión y hermandad;

que tenga gozo cada ser

por la eternidad.

 

Letra: Andrew Dalrymple, n. 1817.

Música: George Careless, 1839-1932.

108,



108

Mansos, reverentes hoy

Con reverencia

 

1. Mansos, reverentes, hoy, inclinados ante Dios,

recordemos al Señor, que la libertad nos dio.

Él Su sangre derramó; nuestra salvación ganó.

Dio Su vida con amor; Él es nuestro Redentor.

 

2. Este pan emblema es de Su cuerpo que Él dio.

Esta agua signo es de Su sangre que vertió.

Le debemos recordar, pues nos dio la libertad.

En la cruz Su vida dio; por nosotros padeció.

 

3. Buscaremos santa paz, compasión y hermandad.

Perdonando a los demás, Cristo nos perdonará.

En humilde oración buscaremos bendición,

y Su gracia nos dará; como fuente manará.

 

4. Cristo ruega ante Dios; Él es nuestro mediador.

Cual amigo nos amó con un infinito amor.

Dice Él: “Obedeced; fieles y humildes sed.

Si mostráis amor y fe, vuestro Salvador seré.”

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906.

109,



109

Cantemos todos a Jesús

Con fervor

 

1. Cantemos todos a Jesús

honor y gran loor;

Él en la cruz Su vida dio:

es nuestro Salvador.

 

2. Él de la tumba se alzó;

la salvación labró.

Al hombre llama del error

a recibir Su don.

 

3. Venció la muerte y el mal,

y a Satán hirió.

A los cautivos libertó;

a muertos vida dio.

 

4. El pan y el agua signos son

del sacrificio aquel;

tomadlos, santos, y mostrad

la fe que le tenéis.

 

Letra: Richard Alldridge, 1815-1896.

Música: Joseph Coslett, 1850 -1910.

 

110,



110

En memoria de tu muerte

Con reverencia

1. En memoria de tu muerte, hoy venimos, oh Señor,

a tomar de tus emblemas, muestras de tu gran amor.

Al deudor ya perdonamos sus ofensas con amor.

Oh perdona nuestras faltas y pecados, Salvador.

 

2. Purifica nuestras almas; límpianos de todo mal.

Que nos conservemos dignos de Tu don espiritual.

Cuando vengan tentaciones, danos de Tu gran poder.

Guárdanos a toda hora; no nos dejes perecer.

 

3. Cuando vengas en Tu gloria, como Rey y como Juez,

a tomar la Santa Cena con los justos otra vez,

que podamos ser contados en Tu mesa, oh Señor,

recordando nuevamente Tu amor al pecador.

 

Letra: Evan Stephens, 1854-1930.

Música: Evan Stephens, 1854-1930.

111,



111

En el Calvario, en la cruz

Con solemnidad

 

1. En el Calvario, en la cruz,

murió el Salvador,

mas con Su sangre nos salvó

de muerte y dolor.

 

2. En una cruz Jesús sufrió

por la humanidad;

la muerte ya la puerta es

a la eternidad.

 

3. En una cruz el Salvador

murió, mas vida dio

a todo hombre con el don

de la resurrección.

 

Letra: Vilate Raile, 1890-1954.© 1948 IRI

Música: Leroy J. Robertson, 1896-1971.© 1948 IRI

112,



112

El Padre tanto nos amó

Con solemnidad

 

1. El Padre tanto nos amó

que a Su Hijo nos mandó

para mostrarnos cómo vivir;

debemos Su ejemplo seguir.

 

2. Y, aunque Hijo es de Dios,

bajo el azote se humilló.

Sin merecerlo Él sufrió

y del pecado nos redimió.

 

3. ¡Qué gran amor mostró Jesús!

Le debo mucha gratitud.

En Su ofrenda me incluyó;

tengo lugar en Su corazón.

 

4. Sus leyes quiero acatar,

y mis deseos sujetar

a Su divina voluntad,

mostrándole mi lealtad.

 

5. El pan y el agua emblemas son

del cuerpo y sangre del Señor.

Prometo al comer y beber

que siempre le recordaré.

 

Letra: Edward P. Kimball, 1882-1937.

Música: Alexander Schreiner, 1901-1987. © 1948 IRI

113,



113

Ya nos juntamos otra vez

Con reflexión

 

1. Ya nos juntamos otra vez

en esta mesa del Señor,

con fe en lo que hizo Él

al rescatarnos del dolor.

 

2. Dejó la corte celestial.

Al mundo vino a morar

a dar a todos salvación

y a la muerte conquistar.

 

3. Oh haznos, Dios, reconocer

el sacrificio de Jesús,

que nos salvó de todo mal,

trayéndonos eterna luz.

 

4. Seamos dignos de tomar

el pan y el agua, los que son

emblemas del gran Salvador

y Su eterna expiación.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887.

Música: George Careless, 1839-1932.

114,



114

Cristo, el Redentor, murió

Con reverencia

 

1. Cristo, el Redentor, murió;

a la justicia Él pagó.

Por los pecados padeció,

por los pecados padeció.

Vida eterna Él nos dio.

 

2. Él fue clavado en la cruz;

allí sufrió el Rey Jesús.

Injurias mil El aguantó.

Injurias mil Él aguantó.

Con cardos se le coronó.

 

3. En agonía Él colgó

y en silencio padeció.

Su gran misión desempeñó,

Su gran misión desempeñó.

Al Padre Él glorificó.

 

4. Eterna vida conquistó

y Sus emblemas nos dejó.

La Santa Cena hoy tomad,

la Santa Cena hoy tomad,

y Sus convenios aceptad.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804 -1887.

Música: George Careless, 1839-1932.

115,



115

Nos reunimos, Padre, hoy

Con devoción

 

1. Nos reunimos, Padre, hoy,

y recordamos a Jesús,

que por nosotros padeció

y dio Su vida en la cruz.

 

2. El Cristo, en Getsemaní,

la amarga copa aceptó

y en el Calvario muerto fue;

Su sacrificio Él cumplió.

 

3. Tomamos los emblemas hoy

y prometemos recordar

la Expiación del Redentor,

cuando nos vino a salvar.

 

4. A los que participen hoy

con un sincero corazón

y se acuerden del Señor,

oh Padre, da Tu bendición.

 

Letra: Frank I. Kooyman, 1880-1963. © 1948 IRI

Música: Alexander Schreiner, 1901-1987. © 1948 IRI

116,



116

Jesús, en la corte celestial

Con serenidad

 

1. Jesús, en la corte celestial,

mostró Su gran amor

al ofrecerse a venir

y ser el Salvador.

 

2. Su vida libremente dio;

Su sangre derramó.

Su sacrificio de amor

al mundo rescató.

 

3. Por obediencia a Su Dios,

el premio Él ganó.

“Oh Dios, Tu voluntad haré”,

humilde, repitió.

 

4. Marcó la senda y nos guió

a esa gran ciudad

do hemos de vivir con Dios

por la eternidad.

 

5. Comamos y bebamos, pues,

con mansa humildad,

pues dio Su vida el Señor

por la humanidad.

 

6. Oh cuán glorioso y cabal

el plan de redención:

merced, justicia y amor

en celestial unión.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887.

Música: Thomas McIntyre, 1833-1914. Las estrofas 1, 2, 5 y 6 son especialmente aptos para la Santa Cena.

 

 

117,



117

¡Murió! El Redentor murió

Con fervor

 

1. ¡Murió! El Redentor murió,

e Israel por Él lloró.

El mundo se obscureció;

la tierra de dolor tembló.

 

2. Venid, oh santos, y mostrad

a Él eterna gratitud.

Su santa sangre aceptad,

preciosas gotas de virtud.

 

3. ¡Cuán grande sacrificio fue!

Su gloria celestial dejó.

Cantad loor a vuestro Rey,

que vive aunque ya murió.

 

4. Jesús la tumba dominó;

un coro celestial bajó;

en alto a su Rey llevó;

con gloria se le coronó.

 

Letra: Isaac Watts, 1674-1748, alt. Se incluyó en el primer himnario IRI, 1835.

Música: George Careless, 1839-1932.

118,



118

Asombro me da

Con reflexión

 

1. Asombro me da el amor que me da Jesús.

Confuso estoy por Su gracia y por Su luz,

y tiemblo al ver que por mí Él Su vida dio;

por mí, tan indigno, Su sangre Él derramó.

 

Cuán asombroso es que por amarme así

muriera Él por mí. Cuán asombroso es lo que dio por mí.

 

2. Me cuesta entender que quisiera Jesús bajar

del trono divino para mi alma rescatar;

que Él extendiera perdón a tal pecador

y me redimiera y diera Su gran amor.

 

Cuán asombroso es que por amarme así

muriera Él por mí. Cuán asombroso es lo que dio por mí.

 

3. Comprendo que Él en la cruz se dejó clavar.

Pagó mi rescate; no lo podré olvidar.

Por siempre jamás al Señor agradeceré;

mi vida y cuanto yo tengo a Él daré.

 

Cuán asombroso es que por amarme así

muriera Él por mí. Cuán asombroso es lo que dio por mí.

 

Letra: Charles H. Gabriel, 1856-1932.

Música: Charles H. Gabriel, 1856-1932.

119,



119

En un lejano cerro fue

Con reverencia

 

1. En un lejano cerro fue, allende la ciudad,

que en la cruz Jesús expió del mundo la maldad.

 

2. Jamás podremos comprender las penas que sufrió,

mas para darnos salvación Él en la cruz murió.

 

3. Tan sólo Él fue digno de efectuar la Expiación.

Él nos abrió la puerta hacia la exaltación.

 

4. Su gran amor debemos hoy saber corresponder,

y en Su redención confiar y obedientes ser.

 

Letra: Cecil Frances Alexander, 1818-1895.

Música: John H. Gower, 1855-1922.

120,



120

Tan humilde al nacer

 

Con solemnidad

1. Tan humilde al nacer,

Cristo viene con poder.

Antes el dolor sufrió;

hoy el reino heredó.

Hoy el reino heredó.

 

2. Cual cordero Él vivió;

hoy es Él el gran Yo Soy.

El que en la cruz murió

hoy de gloria se cubrió.

Hoy de gloria se cubrió.

 

3. Antes aguantó dolor;

hoy vendrá con esplendor.

El que rechazado fue

hoy será del mundo Rey.

Hoy será del mundo Rey.

 

4. El que humillado fue,

de los cielos es el Rey.

Todo cuanto padeció

para Él ya terminó.

Para Él ya terminó.

 

Letra: Parley P. Pratt, 1807-1857.

Música: Giacomo Meyerbeer, 1791-1864.

121,



121

Himno de la Pascua de Resurrección

Con júbilo

 

1. ¡Cristo ha resucitado!

Proclamad con voz triunfal.

Se unió al tercer día

con Su cuerpo inmortal.

Cristo libertad nos dio,

y la muerte conquistó.

 

2. Entonad sagrados himnos;

dadle glorias al Señor.

No hay nube que opaque

la mañana de fulgor

cuya tersa lucidez

de la Pascua signo es.

 

3. Cristo ha resucitado

y el cielo nos abrió.

De la muerte somos salvos,

del pecado nos libró,

y la Pascua nos traerá

luz que siempre brillará.

 

Letra: Cecil Frances Alexander, 1818-1895.

Música: Joachim Neander, 1650-1680.

122,



122

Cristo ha resucitado

Con júbilo

 

1. Cristo ha resucitado; ¡Aleluya!

Hoy gozoso oíd el canto: ¡Aleluya!

Con trompetas proclamad: ¡Aleluya!

Cielo y tierra entonad: ¡Aleluya!

 

2. Nuestro Rey hoy tiene vida; ¡Aleluya!

y la muerte fue vencida; ¡Aleluya!

Él murió para salvar, ¡Aleluya!

y la tumba conquistar; ¡Aleluya!

 

3. Su amor lo ha logrado; ¡Aleluya!

Redención Él nos ha dado; ¡Aleluya!

Su agonía terminó; ¡Aleluya!

En fulgor se levantó; ¡Aleluya!

 

Letra: Charles Wesley, 1707-1788.

Música: Compositor desconocido; se publicó en Lyra Davídica, 1708.

123,



123

¡Regocijad! Jesús nació

 

1. ¡Regocijad! Jesús nació,

del mundo Salvador;

y cada corazón tornad

a recibir al Rey,

a recibir al Rey.

Venid a recibir al Rey.

 

2. ¡Regocijad! Él reinará;

cantemos en unión;

y en la tierra y en el mar

loor resonará,

loor resonará,

y gran loor resonará.

 

3. Ya la maldad vencida es;

la tierra paz tendrá.

La bendición del Salvador

quitó la maldición,

quitó la maldición;

Jesús quitó la maldición.

 

4. ¡Glorias a Dios cantemos hoy!

Señor de Israel,

la libertad Tú le darás

y Tú serás su Dios,

y Tú serás su Dios,

Señor, y Tú serás su Dios.

 

Letra: Isaac Watts, 1674-1748; se incluyó en el primer himnario IRI, 1835

Música: George F. Handel, 1685-1759; arreglo de Lowell Mason, 1792-1872.

124,



124

Venid, adoremos

Con majestuosidad

 

1. Venid, adoremos, con alegre canto;

venid al pueblito de Belén.

Hoy ha nacido el Rey de los ángeles.

Venid y adoremos, venid y adoremos,

venid y adoremos a Cristo Jesús.

 

2. Cantadle loores, coros celestiales;

resuene el eco angelical.

Gloria cantemos al Dios del cielo.

Venid y adoremos, venid y adoremos,

venid y adoremos a Cristo Jesús.

 

3. Señor, nos gozamos en Tu nacimiento;

oh Cristo, a Ti la gloria será.

Ya en la carne, Verbo del Padre.

Venid y adoremos, venid y adoremos,

venid y adoremos a Cristo Jesús.

 

Letra: Atribuida a John F. Wade; apr. 1711-1786;

Música: Atribuida a John F. Wade.

125,



125

Jesús en pesebre

Con reverencia

 

1. Jesús en pesebre, sin cuna, nació;

Su tierna cabeza en heno durmió.

Los astros, brillando, prestaban su luz

al niño dormido, pequeño Jesús.

 

2. Los bueyes bramaron y Él despertó,

mas Cristo fue bueno y nunca lloró.

Te amo, oh Cristo, y mírame, sí,

aquí en mi cuna, pensando en Ti.

 

3. Te pido, Jesús, que me guardes a mí,

amándome siempre, como te amo a Ti.

A todos los niños da tu bendición,

y haznos más dignos de Tu gran mansión.

 

Letra

 

126,



126

Cantan santos ángeles

Con júbilo

 

1. Cantan santos ángeles

con celeste entonación;

las montañas eco dan

como fiel contestación.

 

Gloria a Dios en lo alto.

Gloria a Dios en lo alto.

 

2. Los pastores sin cesar

sus loores dan a Dios;

cuán glorioso es el son

de su melodiosa voz.

 

Gloria a Dios en lo alto.

Gloria a Dios en lo alto.

 

3. A Belén venid y ved

al que anunciado fue,

a Jesús el Salvador,

al recién nacido Rey.

 

Gloria a Dios en lo alto.

Gloria a Dios en lo alto.

 

Letra: Villancico francés; apr. 1862.

Música: Villancico francés.

: Autor desconocido; apr. 1883, Filadelfia, Pensilvania.

Música: William J. Kirkpatrick, 1838-1921; arreglo de Rosalee Elser, n. 1925. © 1980 Rosalee Elser. Esta publicación del arreglo está autorizada. Se permite hacer copias para usarlas una sola vez. Este aviso de derechos de autor debe aparecer en cada copia que se haga.

127,



127

Noche de luz

Con calma

 

1. Noche de luz, noche de paz;

reina ya gran solaz

do el niño dormido está,

mensajero del Dios de verdad.

Duerme, niño, en paz;

duerme, niño, en paz.

 

2. Noche de luz, noche de paz;

al pastor mostrarás

luz celeste en gran plenitud,

santos coros que cantan salud.

Hoy nació el Señor;

hoy nació el Señor.

 

3. Noche de luz, noche de paz;

Ved la luz de Su faz.

Es el alba de la redención;

Dios, por Él, nos dará salvación.

¡Oh bendito Jesús!

¡Oh bendito Jesús!

 

Letra: Joseph Mohr, 1792-1848.

Música: Franz Xaver Gruber, 1787-1863.

128,



128

A medianoche se oyó

Con alegría

 

1. A medianoche se oyó aquel dulce refrán

de ángeles que en unión las gratas nuevas dan:

“La paz y buena voluntad del gran Rey celestial”.

El mundo en quietud oyó el son angelical.

 

2. En gloria vedlos descender, los ángeles de Dios;

el triste mundo oirá su resonante voz.

En las llanuras de Belén se oye su canción,

diciendo que de Dios bajó al mundo redención.

 

3. El tiempo ya predicho fue, por siervos del Señor,

y en el mundo reinarán la paz y el amor.

Entonces el Señor será el Príncipe de Paz,

y cantaremos otra vez el canto de solaz.

 

Letra: Edmund H. Sears, 1810-1876.

Música: Richard S. Willis, 1819-1900.

129,



129

Oh, pueblecito de Belén

Con serenidad

 

1. Oh pueblecito de Belén, cuan quieto tú estás.

Los astros en silencio dan su bella luz en paz.

Mas en tus calles brilla la luz de redención

que da a todo hombre la eterna salvación.

 

2. Nacido el Mesías ha, y en Su derredor,

los santos ángeles de Dios vigilan con amor.

Alábenlo los astros; las nuevas proclamad

que a los hombres dan la paz y buena voluntad.

 

3. Oh, cuán inmenso el amor que nuestro Dios mostró

al enviar un Salvador; Su Hijo nos mandó.

Aunque Su nacimiento pasó sin atención,

aún lo puede recibir el manso corazón.

 

Letra: Phillips Brooks, 1835-1893.

Música: Lewis H. Redner, 1831-1908.

130,



130

Escuchad el son triunfal

Con entusiasmo

 

1. Escuchad el son triunfal de la hueste celestial:

Paz y buena voluntad; salvación Dios os dará.

Cante hoy toda nación la angelical canción;

estas nuevas todos den: Nació Cristo en Belén.

Escuchad el son triunfal de la hueste celestial.

 

2. ¡Salve, Príncipe de Paz! Redención traído has,

luz y vida con virtud, en tus alas la salud.

De Tu trono has bajado y la muerte conquistado

para dar al ser mortal nacimiento celestial.

Escuchad el son triunfal de la hueste celestial.

 

Letra: Charles Wesley, 1707-1788.

Música: Felix Mendelssohn, 1809-1847.

131,



131

Asombro dio a los magos

Con alegría

 

1. Asombro dio a los magos

ver nacer un nuevo astro

y en la noche escuchar

los ángeles cantando:

 

Hosanna, hosanna,

hosanna al Rey Jesús.

 

2. Siguieron la estrella,

que brillaba en el cielo,

la que los guió a donde en

contraron al pequeño.

 

Hosanna, hosanna,

hosanna al Rey Jesús.

 

3. Así que hoy se repite

la tradicional historia,

y se entona por doquier

el canto de Su gloria.

 

Hosanna, hosanna,

hosanna al Rey Jesús.

 

4. En todo pueblo la estrella

ya está brillando;

la paz y buena voluntad

continuará sembrando.

 

Hosanna, hosanna,

hosanna al Rey Jesús.

 

Letra: Autor y compositor desconocidos; de Laudis Corona, Boston, 1885.

Música: Autor y compositor desconocidos; de Laudis Corona, Boston, 1885.

132,



132

La primera Navidad

Con suavidad

 

1. La primera Navidad un coro se oyó;

a humildes pastores el cielo cantó,

y un ángel les habló, rodeado de luz,

anunciando la Natividad de Jesús.

 

Noel, Noel, Noel, Noel.

Hoy ha nacido el Rey de Israel.

 

2. La estrella de Belén a los magos guió;

en la noche silente en Judea brilló.

El pesebre encontraron siguiendo la luz

y le dieron presentes al niño Jesús.

 

Noel, Noel, Noel, Noel.

Hoy ha nacido el Rey de Israel.

 

Letra: Villancico tradicional inglés de siglo XVII.

Música: Villancico tradicional inglés de siglo XVII.

133,



133

Campanas de Navidad

Con reflexión

 

1. Oí campanas repicar

el día de la Navidad,

su dulce canto pregonar

de paz y buena voluntad.

 

2. Sabía que el carillón

cantaba el alegre son

clamando a la cristiandad

la paz y buena voluntad.

 

3. Mas no podía hallar solaz,

pues no veía yo la paz.

Había odio y maldad,

sin paz ni buena voluntad.

 

4. El son llegó más fuerte ya:

“Dios vive y velando está.

Los justos prevalecerán

con paz y buena voluntad.”

 

5. El mundo se me transformó;

la noche en día se tornó.

Sublime son oí cantar

de paz y buena voluntad.

 

Letra: Henry Wadsworth Longfellow, 1807-1882.

Música: John Baptiste Calkin, 1827-1905.

134,



134

En la Judea, en tierra de Dios

Con júbilo

 

1. En la Judea, en tierra de Dios,

fieles pastores oyeron la voz:

 

¡Gloria a Dios, gloria a Dios,

gloria a Dios en lo alto!

¡Paz y buena voluntad!

¡Paz y buena voluntad!

 

2. Dulces los cánticos de Su amor,

dulce mensaje de paz y loor:

 

¡Gloria a Dios, gloria a Dios,

gloria a Dios en lo alto!

¡Paz y buena voluntad!

¡Paz y buena voluntad!

 

3. Y con los ángeles santos de Dios,

siempre cantemos con alma y voz:

 

¡Gloria a Dios, gloria a Dios,

gloria a Dios en lo alto!

¡Paz y buena voluntad!

¡Paz y buena voluntad!

 

4. Día vendrá que en todo lugar

hombres vendrán en unión a cantar:

 

¡Gloria a Dios, gloria a Dios,

gloria a Dios en lo alto!

¡Paz y buena voluntad!

¡Paz y buena voluntad!

 

Letra: John Menzies Macfarlane, 1833-1892.

Música: John Menzies Macfarlane, 1833-1892.

135,



135

Hoy sembramos la semilla

Con resolución

 

1. Hoy sembramos la semilla: una bien, la otra mal;

una entre tierra buena, otra entre pedregal;

en terreno preparado una parte se sembró;

otra parte no dio fruto, y entre piedras se quedó;

 

2. la semilla que el aire entre piedras esparció;

la semilla que al lado del camino se quedó;

la semilla que se siembra en dudoso corazón;

la semilla cultivada en humilde oración;

 

3. la semilla que, sin tierra, pereció en el calor;

la semilla que florece, muerto ya el sembrador.

Las palabras que hablamos siembran odio o amor;

igualmente nuestros hechos siegan vida o dolor.

 

4. Tú que ves nuestras flaquezas, no retires Tu sostén;

a Tus ángeles encarga la semilla atender

hasta ver rica cosecha, una siega sin igual,

recogiendo de la siembra la herencia celestial.

 

Letra: Autor desconocido; de Pure Diamonds, Cleveland, 1872.

Música: Henry A. Tuckett, 1852-1918.

136,



136

Todos los santos

Con majestuosidad

 

1. Te damos gracias, bondadoso Rey,

por todos los santos que descansan ya

después de haberte seguido por la fe.

¡Aleluya!

 

2. Perseveraron fieles hasta el fin;

como ellos ayer, queremos hoy luchar,

y una corona podremos recibir.

¡Aleluya!

 

3. Tú eres nuestra roca y potestad;

en la batalla, capitán tenaz.

tu luz nos guiará en la oscuridad.

¡Aleluya!

 

4. Y cuando recia la batalla es,

a la distancia se oye un son triunfal;

afirma el brazo, alienta nuestra fe.

¡Aleluya!

 

5. Y al salir triunfantes sobre el mal,

Con todos los santos podremos descansar;

iremos con Dios al Reino Celestial.

¡Aleluya!

 

Letra: William Walsham How, 1823-1897.

Música: Ralph Vaughn Williams, 1872-1958. Reimpreso del English Hymnal con permiso de Oxford University Press. Se prohíbe hacer copias sin permiso escrito del proprietario del los derechos de autor.

138,



138

Señor, yo te seguiré

Con humildad

 

1. Quiero amarte, Salvador, y

por Tu senda caminar,

recibir de Ti la fuerza

para a otro levantar.

Quiero amarte, Salvador;

Señor, yo te seguiré.

 

2. Yo a nadie juzgaré; es

imperfecto mi entender;

en el corazón se esconden

penas que no puedo ver.

Yo a nadie juzgaré;

Señor, yo te seguiré.

 

3. Quiero a mi hermano dar,

sinceramente y con bondad,

el consuelo que añora

y aliviar su soledad.

Quiero a mi hermano dar;

Señor, yo te seguiré.

 

4. Quiero yo amar a todos,

pues yo tengo Tu amor.

Mi deseo es servirte;

pido que me des valor.

Quiero amar a los demás;

Señor, yo te seguiré.

 

Letra: Susan Evans McCloud, n. 1945. © 1985 IRI

Música: K. Newell Dayley, n. 1939. © 1985 IRI

139,



139

Ama el Pastor las ovejas

Con calma

 

1. Ama el Pastor las ovejas,

con un amor paternal.

Ama el Pastor Su rebaño,

con un amor sin igual.

Ama el Pastor Sus corderos

que descarriados están,

y conmovido los busca

por dondequiera que van.

 

Andan en yermos, errantes,

tristes, cansados, sin Él.

Sígueles pues el Maestro;

vuélveles a Su redil.

 

2. Ama el Pastor Sus corderos,

con infinito amor,

los que a veces, perdidos,

se oyen gemir de dolor.

Ved al Pastor, conmovido,

por los collados buscar.

Vuelven ya todos gozosos;

salvos por Él se verán.

 

Andan en yermos, errantes,

tristes, cansados, sin Él.

Sígueles pues el Maestro;

vuélveles a Su redil.

 

3. Ama las noventa y nueve

que en el aprisco guardó.

Ama la que, descarriada,

por el desierto dejó.

¡Oye! La voz del Maestro

llama con tierno amor:

“¿No buscaréis mis ovejas,

las que padecen dolor?”

 

Andan en yermos, errantes,

tristes, cansados, sin Él.

Sígueles pues el Maestro;

vuélveles a Su redil.

 

4. Son deliciosos Tus pastos,

quietas Tus aguas, Señor.

Henos aquí, oh Maestro;

Tu comisión da nos hoy.

Haznos obreros fervientes;

llénanos de Tu amor

por las ovejas perdidas

de Tu redil, buen Señor.

 

Andan en yermos, errantes,

tristes, cansados, sin Él.

Sígueles pues el Maestro;

vuélveles a Su redil.

 

Letra: Mary B. Wingate, n. 1899.

Música: William J. Kirkpatrick, 1838-1921.

140,



140

A Dios el Padre y a Jesús

Con majestuosidad

 

1. A Dios el Padre y a Jesús

y al Espíritu de luz

alzad canciones de loor

por bendiciones de amor.

 

Letra: Thomas Ken, 1637-1711.

Música: Louis Bourgeoise; apr. 1510-1561. De siglo XVI

141,



141

¿En el mundo he hecho bien?

Con alegría

 

1. ¿En el mundo acaso he hecho hoy

a alguno favor o bien?

¿Le he hecho sentir que es bueno vivir?

¿He dado a él sostén?

¿He hecho ligera la carga de él

porque un alivio le di?

¿O acaso al pobre logré ayudar?

¿Mis bienes con él compartí?

 

¡Alerta! Y haz algo más que soñar de celeste mansión.

Por el bien que hacemos paz siempre tendremos,

y gozo y gran bendición.

 

2. Por doquier se nos da oportunidad

de servir y amor brindar.

No la dejes pasar; ya debes actuar.

Haz algo sin demorar.

Es noble y grande a otros servir;

hay mérito en trabajar.

Sólo el que trabaja se siente feliz,

y Dios le recompensará.

 

¡Alerta! Y haz algo más que soñar de celeste mansión.

Por el bien que hacemos paz siempre tendremos,

y gozo y gran bendición.

 

Letra: Will L. Thompson, 1847-1909.

Música: Will L. Thompson, 1847-1909.

142,



142

Otro año ha pasado

 

1. Otro año más queda ya atrás;

evaluemos lo que pasó.

¿Puedo mejorar, puedo progresar

este año que ya comenzó?

 

 “Empuñemos ya nuestra bandera”

es el lema que nos guiará.

¡Adelante! Cantan ya los niños.

Como siempre, Dios nos cuidará.

 

2. Con amor venid; al Señor servid

en Escuela Dominical.

Es allí que Dios oye nuestra voz,

y nos da Su gracia celestial.

 

 “Empuñemos ya nuestra bandera”

es el lema que nos guiará.

¡Adelante! Cantan ya los niños.

Como siempre, Dios nos cuidará.

 

3. Con valor seguid, por la senda id

que nos llevará al Señor.

Venos, Dios, aquí; guíanos a Ti;

haznos conocer Tu gran amor.

 

 “Empuñemos ya nuestra bandera”

es el lema que nos guiará.

¡Adelante! Cantan ya los niños.

Como siempre, Dios nos cuidará.

 

4. Padre Celestial, líbranos del mal;

danos Tu sostén y solaz,

y felicidad, gracia y bondad

mientras pase otro año más.

 

 “Empuñemos ya nuestra bandera”

es el lema que nos guiará.

¡Adelante! Cantan ya los niños.

Como siempre, Dios nos cuidará.

 

Letra: Mary B. C. Slade, 1826-1882.

Música: Compositor desconocido.

143,



143

A Dios ofrecemos gozosa canción

Con júbilo

 

1. A Dios ofrecemos gozosa canción

que cantamos en esta feliz estación.

Le agradecemos Su luz y amor,

y Sus dones tan ricos de grande valor.

 

¡Aleluya! ¡Aleluya! Entonad la canción;

con rebosantes corazones elevemos el son.

 

2. Abiertas las puertas del cielo están,

y cordial bienvenida a todos darán.

Con fe, pues, obremos en bien de Sión,

con afán trabajando por nuestra mansión.

 

¡Aleluya! ¡Aleluya! Entonad la canción;

con rebosantes corazones elevemos el son.

 

3. Al fin al llegar al hogar celestial,

con sus calles de oro y mar de cristal;

y con gran poder el Señor reinará

y a todos los fieles Sus dones dará.

 

¡Aleluya! ¡Aleluya! Entonad la canción;

con rebosantes corazones elevemos el son.

 

Letra: Julia H. Johnson.

Música: H. R. Palmer, 1834-1907.

144,



144

A la gloria marcharemos

 

Con entusiasmo

1. A la gloria marcharemos

con las armas de virtud;

nuestra salvación labraremos

al lado de Jesús.

 

Marchemos, sí, marchemos

a celestial mansión.

Por la salvación obramos;

es nuestra ambición.

 

2. El sendero seguiremos

de victoria y verdad.

Nos acercan las buenas obras

al reino celestial.

 

Marchemos, sí, marchemos

a celestial mansión.

Por la salvación obramos;

es nuestra ambición.

 

3. Con los santos viviremos

en la celestial mansión.

Al Mesías entonaremos

canciones de loor.

 

Marchemos, sí, marchemos

a celestial mansión.

Por la salvación obramos;

es nuestra ambición.

 

Letra: John M. Chamberlain, 1844 -1928.

Música: John M. Chamberlain, 1844 -1928.

145,



145

La voz, ya, del eterno

Con resolución

 

1. La voz, ya, del Eterno

nos llama otra vez

a que seamos justos,

cumpliendo con Su ley.

Que nos amemos todos

sin mal ni altivez,

y que al descarriado

llevemos a la mies.

 

2. Las vidas mejoremos,

amando la verdad.

Los vicios desechemos,

y la iniquidad.

Pues es mejor la vida

de paz y de bondad

que negros sufrimientos

en la eternidad.

 

3. Con fe, con esperanza,

roguemos al Señor

que brillen nuestras vidas

con celestial amor

Él nunca se olvida

del mundo que formó,

y quiere bendecirnos

y darnos salvación.

 

Letra: José V. Estrada G.

Música: Robert B. Baird, 1855-1916.

146,



146

Tengo gozo en mi alma hoy

Con alegría

 

1. Tengo gozo en mi alma hoy,

que brilla mucho más

que el sol con todo su fulgor,

pues Cristo es mi luz.

 

Tengo gozo en mi alma,

donde todo es amor y paz

y Cristo reina con amor;

tengo gozo y solaz.

 

2. Un canto en mi alma hay,

canción al Rey Jesús,

que Él escucha con amor,

brindándome Su luz.

 

Tengo gozo en mi alma,

donde todo es amor y paz

y Cristo reina con amor;

tengo gozo y solaz.

 

3. Primavera en mi alma hay,

y cerca Dios está,

y en mi corazón, la paz

que siempre Él me da.

 

Tengo gozo en mi alma,

donde todo es amor y paz

y Cristo reina con amor;

tengo gozo y solaz.

 

4. Alegría en mi alma hay,

y siempre gran amor

Por bendiciones que me da,

a Él daré loor.

 

Tengo gozo en mi alma,

donde todo es amor y paz

y Cristo reina con amor;

tengo gozo y solaz.

 

Letra: Eliza E. Hewitt, 1851-1920.

Música: John R. Sweney, 1837-1899.

147,



147

Recojamos los destellos

Con ánimo

 

1. Recojamos los destellos

que el sol ha de lanzar,

aunque débilmente brillen

entre nubes de pesar.

Recogedlos; se nos pasan;

ya se quieren alejar.

Un mensaje de consuelo

sólo vienen a dejar.

 

2. Recojamos los destellos

antes de la tempestad.

Brillarán en nuestra vida,

cual luz en oscuridad.

Retened la esperanza,

las tristezas olvidad.

¡He aquí otro rayito!

Su solaz atesorad.

 

3. Recojamos los destellos

en la vida al pasar,

pues doquier encontraremos

sufrimientos y pesar.

Desechemos toda duda;

no perdamos el valor.

Nos esperan los destellos

si vencemos el temor.

 

Letra: George F. Root, 1820-1895.

Música: George F. Root, 1820-1895.

148,



148

Si hay gozo en tu corazón

Con alegría

 

1. Tu camino puede ser

un sendero de placer

si hay gozo en tu ser.

En tinieblas brillarás

cual rayito de solaz

si hay gozo en tu corazón.

 

Si hay gozo en tu ser,

tú podrás iluminar tu sendero al andar,

olvidando tu pesar,

si hay gozo en tu corazón.

 

2. Calmarás el corazón

enojado sin razón

si hay gozo en tu ser.

Ganarás por tu acción

una rica bendición

si hay gozo en tu corazón.

 

Si hay gozo en tu ser,

tú podrás iluminar tu sendero al andar,

olvidando tu pesar,

si hay gozo en tu corazón.

 

3. Al hermano puedes dar

más valor en su pesar

si hay gozo en tu ser,

compartiendo su dolor

con ternura y amor,

si hay gozo en tu corazón.

 

Si hay gozo en tu ser,

tú podrás iluminar tu sendero al andar,

olvidando tu pesar,

si hay gozo en tu corazón.

 

4. Vivirás en dulce paz,

alegría y solaz,

si hay gozo en tu ser,

y tu alma gozará

del amor que Dios le da,

si hay gozo en tu corazón.

 

Si hay gozo en tu ser,

tú podrás iluminar tu sendero al andar,

olvidando tu pesar,

si hay gozo en tu corazón.

 

Letra: Helen Silcott Dungan; apr. 1899.

Música: James M. Dungan, 1851-1925.

149,



149

Trabajad con fervor

Con entusiasmo

 

1. Hoy bajo la luz del sol trabajad;

haced el deber con amor y bondad.

Gozad de las aves dulce canción,

pues nuestra vida es de Dios un don.

 

Hoy trabajad con gran fervor.

Hoy trabajad con tierno amor.

Hoy trabajad; preparaos ya.

Por vuestro futuro debéis trabajar.

 

2. Buscad las riquezas de gran valor;

buscad el consuelo que da el Señor;

buscad el tesoro del corazón;

busque con celo cada cual su don.

 

Hoy trabajad con gran fervor.

Hoy trabajad con tierno amor.

Hoy trabajad; preparaos ya.

Por vuestro futuro debéis trabajar.

 

3. Buscad la justicia y la virtud,

pues son la corona de la juventud.

Constantes y firmes, fieles seguid;

con diligencia hoy a Dios servid.

 

Hoy trabajad con gran fervor.

Hoy trabajad con tierno amor.

Hoy trabajad; preparaos ya.

Por vuestro futuro debéis trabajar.

 

Letra: L. Clark; apr. 1880, modificada.

Música: Evan Stephens, 1854 -1930.

150,



150

Siembra gozo

Con alegría

 

1. En el mundo triste, siempre se verán

seres afligidos, llenos de pesar.

Oh, qué gran consuelo tú podrías dar

si sembraras gozo siempre al andar.

 

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

 

2. Aun pequeños hechos gozo pueden dar

en el mundo triste, lleno de pesar.

Oh, qué grandes cargas puedes aliviar

con la simpatía que puedes brindar.

 

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

 

3. En los días tristes canta con amor;

vence las tristezas siempre con valor.

Ve con fe segura y sin oscilar

a sembrar sonrisas, paz, y bienestar.

 

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

Siembra gozo siempre al andar;

Paz y gran consuelo da a todo ser.

 

Letra: Lanta Wilson Smith.

Música: Edwin O. Excell, 1851-1921.

151,



151

Oh, hablemos con tiernos acentos

Con suavidad

 

1. Oh, hablemos con tiernos acentos

en casa y todo lugar.

Cual el canto de aves que trinan,

al alma le agradarán.

Alegran al triste que llora;

valor y consuelo le dan,

y donde tinieblas ya reinan,

la luz y el amor entrarán.

 

Nuestros tiernos acentos se recordarán;

darán a las almas solaz.

Oh, hablemos con tiernos acentos,

palabras de gozo y paz.

 

2. Cual el sol de mañana que brilla,

al alma dan felicidad.

Cual susurro de aguas en selvas,

a todos dan gozo y paz.

Así, con los tiernos acentos,

unámonos en amistad

con lazos que, siempre estrechos,

nos ligan en pura verdad.

 

Nuestros tiernos acentos se recordarán;

darán a las almas solaz.

Oh, hablemos con tiernos acentos,

palabras de gozo y paz.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: Ebenezer Beesley, 1840-1906.

 

152,



152

No hablemos con enojo

Con reflexión

 

1. No hablemos con enojo,

mas la lengua reprimid;

en el corazón pense mos

lo que vamos a decir.

 

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así nos lo mandó.

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así mandó.

 

2. Es muy fácil en la ira

las pasiones despertar,

y la amistad más firme

puede en rencor quedar.

 

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así nos lo mandó.

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así mandó.

 

3. El amor es muy precioso;

bella es la hermandad.

No manchemos con la ira

nuestra dulce amistad.

 

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así nos lo mandó.

Que nos amemos unos a otros;

el Salva dor así mandó.

 

Letra: H. R. Palmer, 1834-1907.

Música: H. R. Palmer, 1834-1907.

153,



153

Oíd el toque del clarín

Con firmeza

 

1. ¡Oíd! El toque del clarín nos llama a luchar;

los oficiales de Sión empiezan a marchar.

Sus armas tienen listas ya, igual su corazón;

soldados buscan, con valor, que luchen por Sión.

 

2. Yo quiero ser soldado fiel, al lado del Señor,

y por la libertad luchar con fuerza y valor.

A los cobardes desechad de nuestro pabellón;

queremos hombres de valor y firme corazón.

 

3. Las huestes de oscuridad atacan con furor,

mas la victoria es de Dios, el Rey y Redentor.

Oh pecador, ven a Jesús, eterno Salvador;

en Él tendrás consolación en todo tu dolor.

 

4. Al monte de Sión vendrá Jesús el Redentor;

a los valientes Él dará coronas de honor.

Eternamente gozarán de dicha sin igual;

con ellos quiero disfrutar la gloria celestial.

 

Letra: Autor desconocido.

Música: L. D. Edwards.

154,



154

Haz tú lo justo

Con resolución

 

1. Haz tú lo justo. Raya el alba;

luz y justicia de nuevo se ven.

Angeles toman, arriba, en cuenta

todos los hechos; oh haz tú el bien.

 

Haz tú lo justo por más que te cueste.

Lucha sin tregua fielmente también,

y con buen ánimo busca lo bueno.

Dios te protegerá; haz tú el bien.

 

2. Haz tú lo justo. Caen los grillos;

nuestras cadenas ya sueltas estén.

Rotas por fe, cesarán de dañarnos.

Vence la luz al mal; haz tú el bien.

 

Haz tú lo justo por más que te cueste.

Lucha sin tregua fielmente también,

y con buen ánimo busca lo bueno.

Dios te protegerá; haz tú el bien.

 

3. Haz tú lo justo, siempre sin miedo.

Ama al Salvador; Él da sostén.

Él da consuelo al triste que llora.

Él te bendecirá; haz tú el bien.

 

Haz tú lo justo por más que te cueste.

Lucha sin tregua fielmente también,

y con buen ánimo busca lo bueno.

Dios te protegerá; haz tú el bien.

 

Letra: Autor desconocido; de The Psalms of Life, Boston, 1857.

Música: George Kaillmark, 1781-1835.

155,



155

Haz el bien

Con ánimo

 

1. Haz el bien; cuando tomes decisiones,

el Espíritu te guiará.

Y Su luz, si hacer el bien escoges,

en tu vida siempre brillará.

 

Haz el bien, haz el bien,

y la prudencia te guiará.

Con Su luz haz el bien,

y siempre Dios te bendecirá.

 

2. Haz el bien; no permitas la discordia,

y evita toda tentación.

Pide que el Espíritu te guíe,

y sigue siempre Su inspiración.

 

Haz el bien, haz el bien,

y la prudencia te guiará.

Con Su luz haz el bien,

y siempre Dios te bendecirá.

 

3. Haz el bien; nos da paz hacer lo bueno.

Haz el bien; seguro estarás.

Haz el bien en cualquiera de tus hechos.

Sea tu meta el reino celestial.

 

Haz el bien, haz el bien,

y la prudencia te guiará.

Con Su luz haz el bien,

y siempre Dios te bendecirá.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: Henry A. Tuckett, 1852-1918.

156,



156

Señor del cielo, Jehová

Con majestuosidad

 

1. Señor del cielo, Jehová,

proclama Tu verdad.

Extiéndanse de mar a mar

Tu nombre y piedad.

Extiéndanse de mar a mar

Tu nombre y piedad.

 

2. Tu obra ha de progresar,

Tu reino crecerá,

y en la tierra por doquier

tan sólo paz habrá;

y en la tierra por doquier

tan sólo paz habrá;

 

3. Recoge las naciones y

enséñales Tu ley.

Tu nuevo reino formarán

y Tú serás su Rey.

Tu nuevo reino formarán

y Tú serás su Rey.

 

4. Un grato himno de loor

los hombres alzarán,

y alabanzas al Señor

naciones cantarán;

y alabanzas al Señor

naciones cantarán;

 

Letra: Autor desconocido.

Música: Oliver Holden, 1765-1844.

157,



157

Cuenta tus bendiciones

Con alegría

 

1. Cuando te abrumen penas y dolor,

cuando tentaciones rujan con furor,

ve tus bendiciones; cuenta y verás

cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

 

Bendiciones, cuenta y verás,

bendiciones que recibirás;

bendiciones, cuenta y verás

cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

 

2. ¿Sientes una carga grande de pesar?

¿Es tu cruz pesada para aguantar?

Ve tus bendiciones; cuenta y verás

cómo aflicciones nunca más tendrás.

 

Bendiciones, cuenta y verás,

bendiciones que recibirás;

bendiciones, cuenta y verás

cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

 

3. Cuando veas a otros que más ricos son,

piensa que de Cristo es tu galardón.

Oro no te compra lo que Dios te da:

un hogar eterno donde Él está.

 

Bendiciones, cuenta y verás,

bendiciones que recibirás;

bendiciones, cuenta y verás

cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

 

4. No te desanimes do el mal está,

y si no desmayas, Dios te guardará.

Ve tus bendiciones y de Él tendrás

en tu vida gran consolación y paz.

 

Bendiciones, cuenta y verás,

bendiciones que recibirás;

bendiciones, cuenta y verás

cuántas bendiciones de Jesús tendrás.

 

Letra: Johnson Oatman, hijo, 1856-1922.

Música: Edwin O. Excell, 1851-1921.

158,



158

Trabajemos hoy en la obra

Con energía

 

1. Trabajemos hoy en la obra del Señor,

y ganemos así un hogar celestial.

En la lucha cruel empuñemos, sin temor,

la espada de la verdad.

 

Firmes y valientes en la lid,

todo enemigo confundid.

Lucharemos a vencer el error;

seguiremos sólo al Señor.

 

2. Nuestras filas chicas jamás desmayarán,

a pesar de las huestes que contenderán,

y del cielo, Cristo poder nos dará

en defensa de la verdad.

 

Firmes y valientes en la lid,

todo enemigo confundid.

Lucharemos a vencer el error;

seguiremos sólo al Señor.

 

3.Toda obra buena aleja el temor,

pues tenemos en Cristo un gran Defensor.

En las duras pruebas nos da el valor

de luchar por la verdad.

 

Firmes y valientes en la lid,

todo enemigo confundid.

Lucharemos a vencer el error;

seguiremos sólo al Señor.

 

Letra: Evan Stephens, 1854 -1930.

Música: Evan Stephens, 1854 -1930.

159,



159

Con valor marchemos

Con firmeza

 

1. Con valor marchemos, huestes de Jesús,

y tomad las armas de verdad y luz.

Nuestro gran caudillo el Señor será.

Su pendón en alto se despliega ya.

 

Con valor marchemos, huestes de Jesús,

y tomad las armas de verdad y luz.

 

2. Al sonar la carga, huye Satanás.

Firmes, pues, marchemos; no tardemos más.

El infierno tiembla, lleno de pavor.

Al Señor cantemos himnos de loor.

 

Con valor marchemos, huestes de Jesús,

y tomad las armas de verdad y luz.

 

3. Vamos adelante con el Salvador;

juntos, pues, marchemos sin ningún temor.

Uno somos todos, uno en verdad,

en la esperanza, fe y caridad.

 

Con valor marchemos, huestes de Jesús,

y tomad las armas de verdad y luz.

 

4. Vamos, pues, hermanos, al compás del son,

y cantemos juntos la triunfal canción.

Al gran Rey eterno todos honrarán;

ángeles y hombres juntos cantarán.

 

Con valor marchemos, huestes de Jesús,

y tomad las armas de verdad y luz.

 

Letra: Sabine Baring-Gould, 1834-1924.

Música: Arthur S. Sullivan, 1842-1900.

160,



160

Tu casa amamos, Dios

Con reverencia

 

1. Tu casa amamos, Dios,

lugar de dulce paz.

En ella gozo hay,

amor y hermandad.

 

2. A Tu casa de oración

venimos hoy con fe,

pues estás aquí, Señor,

reunido con Tu grey.

 

3. Tu palabra amamos, Dios,

pues ella nos da paz;

nos trae consolación

y celestial solaz.

 

Letra: William Bullock, 1797-1874.

Música: Leroy J. Robertson, 1896 -1971. © 1948 IRI

161,



161

Llamados a servir

Con resolución

 

1. Somos hoy llamados al servicio,

a dar testimonio de Jesús.

Vamos a un mundo en tinieblas

para proclamar la luz.

 

Prestos, todos prestos, cantaremos en unión.

Listos, siempre listos, entonemos la canción.

Todos cantaremos nuestro alegre son triunfal.

Dios nos da poder; luchemos en la causa celestial.

 

2. Dios nos da Sus ricas bendiciones;

somos hijos del eterno Rey.

Alabamos Su divino nombre;

damos gracias por Su ley.

 

Prestos, todos prestos, cantaremos en unión.

Listos, siempre listos, entonemos la canción.

Todos cantaremos nuestro alegre son triunfal.

Dios nos da poder; luchemos en la causa celestial.

 

3. Somos hoy llamados a las filas,

alumbrados por la eterna luz.

Con valor seguimos el sendero

que nos señaló Je sús.

 

Prestos, todos prestos, cantaremos en unión.

Listos, siempre listos, entonemos la canción.

Todos cantaremos nuestro alegre son triunfal.

Dios nos da poder; luchemos en la causa celestial.

 

4. Somos hoy llamados al camino

de la salvación que Cristo da,

y gozosos, con amor, unidos,

combatamos la maldad.

 

Prestos, todos prestos, cantaremos en unión.

Listos, siempre listos, entonemos la canción.

Todos cantaremos nuestro alegre son triunfal.

Dios nos da poder; luchemos en la causa celestial.

 

Letra: Grace Gordon.

Música: Adam Geibel, 1855-1933.

162,



162

Somos los soldados

Con energía

 

1. Somos los soldados que combaten error.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

A la batalla id sin tardar;

con la verdad podréis conquistar,

nuestro pendón en alto plantar,

y un hogar celestial vamos a ganar.

 

Somos los soldados que combaten error.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

 

2. Ya empieza la batalla con gran clamor.

¡Firmes marchad! ¡Firmes marchad!

Hacen falta más soldados; id con valor.

La bandera del Señor seguid.

Nuestro Caudillo fuerza nos da;

el que demore perecerá.

Por Jesucristo se luchará,

y un hogar celestial vamos a ganar.

 

Somos los soldados que combaten error.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

 

3. Por el reino lucharemos contra el mal.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Somos luz del mundo, de la tierra la sal.

La victoria del Señor será.

En los peligros no hay temor,

pues nos protege el Salvador.

Él nos ampara con gran amor,

y un hogar celestial vamos a ganar.

 

Somos los soldados que combaten error.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

 

Letra: Autor desconocido; de The New Golden Chain, Nueva York, 1866.

Música: William B. Bradbury, 1816-1868.

163,



163

¡Mirad! Reales huestes

Con resolución

 

1. ¡Mirad! Reales huestes ya entran a luchar

con armas y banderas, el mal a conquistar.

Sus filas ya rebosan con hombres de valor

que siguen al Caudillo y cantan con vigor:

 

¡A vencer, a vencer por Él que nos salva!

¡A vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

¡A vencer, a vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

 

2. El enemigo viene con fuerzas a luchar,

mas ellos no le temen; les sobra el valor.

Y su Caudillo grita: “Sed fieles sin temor”;

y miran su bandera y cantan con vigor:

 

¡A vencer, a vencer por Él que nos salva!

¡A vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

¡A vencer, a vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

 

3. Y cuando se acabe tan larga lucha cruel,

y todos ya descansen con su Caudillo fiel,

a Cristo Rey eterno, las huestes con amor

le alzarán victorias, cantando con vigor:

 

¡A vencer, a vencer por Él que nos salva!

¡A vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

¡A vencer, a vencer, a vencer por Cristo Rey Jesús!

 

Letra: Fanny J. Crosby, 1820-1915.

Música: Adam Geibel, 1855-1933.

164,



164

Pon tu hombro a la lid

Con energía

 

1. El mundo busca con afán

obreros con valor;

ven pronto, pues, a trabajar;

pon tu hombro a la lid.

 

Pon tu hombro a la lid con fervor,

Haz tu obra con afán y amor,

Hay que luchar y trabajar.

Pon tu hombro a la lid.

 

2. Tenemos gran necesidad

de manos de valor.

Hay muchas cosas que hacer;

pon tu hombro a la lid.

 

Pon tu hombro a la lid con fervor,

Haz tu obra con afán y amor,

Hay que luchar y trabajar.

Pon tu hombro a la lid.

 

3. No seas, pues, cual haragán;

la lucha es real

en contra de la tentación;

pon tu hombro a la lid.

 

Pon tu hombro a la lid con fervor,

Haz tu obra con afán y amor,

Hay que luchar y trabajar.

Pon tu hombro a la lid.

 

4. Vigila, lucha por tu Dios

con fuerzas y valor;

alienta buenas obras hoy;

pon tu hombro a la lid.

 

Pon tu hombro a la lid con fervor,

Haz tu obra con afán y amor,

Hay que luchar y trabajar.

Pon tu hombro a la lid.

 

Letra: Will L. Thompson, 1847-1909.

Música: Will L. Thompson, 1847-1909.

165,



165

Tu palabra

Con fervor

 

1. Nos gusta que se nos

enseñe Tu palabra hoy,

que nos inspira el alma a

rendirte gran loor.

 

2. Nos gusta Tu palabra con

fervor escudriñar,

sentir con fe la inspiración

y toda Tu bondad.

 

3. Nos gusta Tu palabra a

Tus hijos predicar,

testificar que en ella se

encuentra la verdad.

 

4. Por Tu palabra te

expresamos gratitud, Señor.

Bendícenos para cumplirla

siempre con valor.

 

Letra: Marvin K. Gardner, n. 1952.© 1985 IRI

Música: Robert Cundick, n. 1926.© 1985 IRI

166,



166

Firmes creced en la fe

Con entusiasmo

 

1. ¿Fallará en la defensa

de Sión la juventud?

Al llegar el enemigo,

¿huiremos sin luchar? ¡No!

 

Firmes creced en la fe que guardamos;

por la verdad y justicia luchamos.

A Dios honrad, por Él luchad,

y por Su causa siempre velad.

 

2. Cuando veamos a los inicuos

atacar el plan de Dios,

¿quedaremos indecisos?

¿Estaremos sin valor? ¡No!

 

Firmes creced en la fe que guardamos;

por la verdad y justicia luchamos.

A Dios honrad, por Él luchad,

y por Su causa siempre velad.

 

3. Nuestra salvación labremos,

procurando la verdad,

y la juventud, con celo,

luchará y velará. ¡Sí!

 

Firmes creced en la fe que guardamos;

por la verdad y justicia luchamos.

A Dios honrad, por Él luchad,

y por Su causa siempre velad.

 

4. Procuremos ser hallados

dignos del Reino de Dios,

redimidos con los justos,

obedientes a Su voz. ¡Sí!

 

Firmes creced en la fe que guardamos;

por la verdad y justicia luchamos.

A Dios honrad, por Él luchad,

y por Su causa siempre velad.

 

Letra: Evan Stephens, 1854-1930.

Música: Evan Stephens, 1854-1930.

167,



167

A vencer

Con resolución

 

1. Constantes cual firmes montañas,

unidos con gran valor,

en la Roca nos fundamos,

la Roca del Salvador,

en honor y virtud plantada

y fe en nuestro Dios;

Su bandera desplegamos

sobre la creación.

 

El desierto está cantando:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

Las montañas, respondiendo:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

Nuestro pendón en alto,

seguimos hasta vencer.

Cantad, juventud bendita:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

 

2. Sobre la roca haremos

palacio a nuestro Rey,

y loores cantaremos,

viviendo según Su ley,

por Sus dones y gran herencia,

tesoro sin igual,

una bendición eterna

de gozo celestial.

 

El desierto está cantando:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

Las montañas, respondiendo:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

Nuestro pendón en alto,

seguimos hasta vencer.

Cantad, juventud bendita:

¡A vencer, a vencer, a vencer!

 

Letra: Ruth May Fox, 1853-1958. © 1948 IRI

Música: Alfred M. Durham, 1872-1957. © 1948 IRI

168,



168

Juventud de Israel

Con energía

 

1. Juventud de la promesa,

esperanza de Sión,

escuchad a Jesucristo

y seguidle en unión.

 

Juventud de Israel,

la justicia defended,

y orando con fervor,

venceremos el error.

 

2. Ya la hueste enemiga

se apresta a luchar.

Juventud, tomad las armas,

el error a conquistar.

 

Juventud de Israel,

la justicia defended,

y orando con fervor,

venceremos el error.

 

3. Por Sión y la justicia,

desechemos la maldad.

Empuñemos la espada;

defendamos la verdad.

 

Juventud de Israel,

la justicia defended,

y orando con fervor,

venceremos el error.

 

4. Pronto quedarán destruidos

el error y la maldad,

y la juventud triunfante

su corona ganará.

 

Juventud de Israel,

la justicia defended,

y orando con fervor,

venceremos el error.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: William Clayson, 1840-1887.

169,



169

Al mundo ve a predicar

Con entusiasmo

 

1. Al mundo ve a predicar el plan del Salvador;

que Cristo Hijo es de Dios, anuncia con valor.

Al mundo ve con gran poder y firme corazón.

Anuncia que de Dios los hombres todos hijos son.

 

2. Al mundo ve a enseñar la unión en el hogar;

que la familia para siempre junta puede estar.

Al mundo ve con valentía y desinterés.

Sublime premio es servir a Cristo, nuestro Rey.

 

3. Al mundo ve a proclamar la gran Restauración;

que Cristo da eterna vida, santa bendición.

Al mundo ve a proclamar la paz y el amor,

y gozarás con ellos al traerles al Señor.

 

Letra: Ruth M. Gardner, 1927-1999. © 1985 IRI

Música: Lyall J. Gardner, n. 1926. © 1985 IRI

170,



170

¿Quién sigue al Señor?

Con resolución

 

1. ¿Quién sigue al Señor?

Toma tu decisión.

Clamamos sin temor:

¿Quién sigue al Señor?

La guerra es real

con el príncipe del mal,

que lucha con afán.

¿Quién sigue al Señor?

 

¿Quién sigue al Señor?

Toma tu decisión.

Clamamos sin temor:

¿Quién sigue al Señor?

 

2. Sigamos al Señor

y dejaremos ver

la fuerza del valor.

¿Quién sigue al Señor?

Marchemos a ganar,

sin miedo de perder,

pues Dios nos sostendrá.

¿Quién sigue al Señor?

 

¿Quién sigue al Señor?

Toma tu decisión.

Clamamos sin temor:

¿Quién sigue al Señor?

 

3. La piedra rodará;

al mundo llenará.

¿Quién la ayudará?

¿Quién sigue al Señor?

Bandera, alta ya,

al mundo se izó;

ondea con honor.

¿Quién sigue al Señor?

 

¿Quién sigue al Señor?

Toma tu decisión.

Clamamos sin temor:

¿Quién sigue al Señor?

 

4. La hueste infernal

sus dardos lanza ya;

nos quiere detener.

¿Quién sigue al Señor?

Verdad y libertad

de muerte y pesar

son lemas de la lid.

¿Quién sigue al Señor?

 

¿Quién sigue al Señor?

Toma tu decisión.

Clamamos sin temor:

¿Quién sigue al Señor?

 

Letra: Hannah Last Cornaby, 1822-1905.

Música: Henry H. Russell, 1812-1900.

171,



171

La luz de la verdad

Con resolución

 

1. Oíd, naciones; regocijad.

La voz del cielo ya escuchad.

En esta tierra se restauró

la luz de la verdad.

 

La gloriosa luz de la verdad

brillará por la eternidad.

Alumbra, cual los rayos del sol,

todo el mundo hoy.

 

2. Vivíamos en oscuridad,

antes de ver el amanecer.

El alba vino; regocijad.

La luz se deja ver.

 

La gloriosa luz de la verdad

brillará por la eternidad.

Alumbra, cual los rayos del sol,

todo el mundo hoy.

 

3. Nos ha llamado Dios a servir;

a todo pueblo hemos de ir.

Vamos a enseñar con fervor

en nombre del Señor.

 

La gloriosa luz de la verdad

brillará por la eternidad.

Alumbra, cual los rayos del sol,

todo el mundo hoy.

 

Letra: Basada en un texto alemán de Louis F. Mönch, 184 7-1916. © 1985 IRI

Música: George F. Root, 1820-1895.

172,



172

Cuando enseñe a Tus hijos

Con fervor

 

1. Cuando enseñe a Tus hijos,

dame, Dios, inspiración

pues quisiera motivarles

a buscar la perfección.

 

2. Quiero guiar a mis hermanos,

al desviado, rescatar

y mostrarle el camino

a Tu celestial hogar.

 

3. Dame las palabras aptas;

bríndame Tu comprensión.

Quiero ser un buen maestro;

toca, Dios, mi corazón.

 

4. Guíame a tus ovejas

que errantes andan hoy.

Quiero yo apacentarlas

y traerlas a Sión.

 

Letra: Lorin F. Wheelwright, 1909-1987. © 1958, 1985 Lorin F. Wheelwright. Se permite hacer copias de este himno para usarlas en el hogar o en la Iglesia, siempre que no sea con fines de lucro.

Música: Lorin F. Wheelwright, 1909-1987. © 1958, 1985 Lorin F. Wheelwright. Se permite hacer copias de este himno para usarlas en el hogar o en la Iglesia, siempre que no sea con fines de lucro.

173,



173

El fin se acerca

Con resolución

 

1. El fin se acerca y hay poco tiempo;

debéis publicar lo que Dios os mandó.

Salid, pues, hermanos, con fe proclamando

que Dios ya Su Reino de nuevo fundó,

que Dios ya Su Reino de nuevo fundó.

 

2. Cumplid la labor que habéis aceptado;

seguid el modelo que dio el Señor.

Las penas presentes, por más que nos pesen,

tendrán fin alegre en tiempo mejor,

tendrán fin alegre en tiempo mejor.

 

3. Oh, ¿qué os importa el odio del mundo?

Pues Dios os ampara; tenéis la verdad,

y Él os promete la vida eterna

si siempre sois fieles; a Él escuchad;

si siempre sois fieles; a Él escuchad.

 

4. Sed firmes; probados seréis, pues, hermanos.

Si ganan los justos, Satán perderá,

mas Cristo dará a los justos amparo;

si fieles le somos, Él nos salvará.

Si fieles le somos, Él nos salvará.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804 -1887.

Música: Canción folklórica alemana de siglo XVIII.

174,



174

Qué maravillosas tus obras

Con majestuosidad

 

1. ¡Qué maravillosas Tus obras, oh Dios!

¡Qué justos caminos, qué firme Tu voz!

¿Quién no ha de temerte y rendirte honor?

Tú sólo eres santo, supremo Señor.

 

2. A toda nación Tu luz llegará;

Tu gran Evangelio se esparcirá.

Los pueblos de todo el mundo vendrán

y ante Tu trono te adorarán.

 

Letra: Henry U. Onderdonk, 1789-1858.

Música: Atribuida a Johann Michael Haydn, 1737-1806.

175,



175

A donde me mandes iré

Con resolución

 

1. Quizás no tenga yo que cruzar

montañas ni ancho mar;

quizás no sea a lucha cruel

que Cristo me quiera enviar.

Mas si Él me llama a sendas que

yo nunca caminé,

confiando en Él, le diré: Señor,

a donde me mandes, iré.

 

A donde me mandes iré, Señor,

a montañas o islas del mar.

Diré lo que quieras que diga, Señor,

y lo que Tú quieras, seré.

 

2. Habrá palabras de fe y paz

que me mande el Señor decir;

yo sé que en sendas de la maldad

hay seres que redimir.

Señor, si Tu quieres mi guía ser,

la senda seguiré;

Tu bello mensaje podré anunciar,

y lo que me mandes diré.

 

A donde me mandes iré, Señor,

a montañas o islas del mar.

Diré lo que quieras que diga, Señor,

y lo que Tú quieras, seré.

 

3. Habrá quizás algún lugar,

en viñas de mi Señor,

en donde pueda con fe servir

a Cristo mi Salvador.

Y siempre confiando en Su bondad,

Sus dones recibiré.

Alegre, haré Su voluntad,

y lo que me mande, seré.

 

A donde me mandes iré, Señor,

a montañas o islas del mar.

Diré lo que quieras que diga, Señor,

y lo que Tú quieras, seré.

 

Letra: Mary Brown, 1856-1918.

Música: Carrie E. Rounsefell, 1861-1930.

176,



176

Palabras de amor

Con convicción

 

1. Palabras de amor y paz

oímos por doquier,

y nuestro Dios Su santa ley

nos da a conocer.

 

Palabras de amor

oímos del Señor.

Cuán grato es oír decir

palabras de amor.

 

2. Son de Apóstoles de Dios

y siervos del Señor

que nos enseñan el deber

con gusto y amor.

 

Palabras de amor

oímos del Señor.

Cuán grato es oír decir

palabras de amor.

 

3. Son de Profetas que nos dan

consejos de verdad;

ensalzan lo que bueno es;

rechazan la maldad.

 

Palabras de amor

oímos del Señor.

Cuán grato es oír decir

palabras de amor.

 

4. Y el Espíritu dará,

a quien busque Su don,

consejos de verdad y luz,

y santa instrucción.

 

Palabras de amor

oímos del Señor.

Cuán grato es oír decir

palabras de amor.

 

5. Son joyas de saber y luz,

y brillan con primor;

busquemos ese rico don:

palabras de amor.

 

Palabras de amor

oímos del Señor.

Cuán grato es oír decir

palabras de amor.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: Edwin F. Parry, 1850-1935.

177,



177

¿Qué es la verdad?

Con firmeza

 

1. ¿Qué es la verdad? Joya es sin igual,

el tesoro más grande que hay,

y qué grande el valor que tendrá la verdad

cuando toda corona de vil potestad

se deseche por siempre jamás.

 

2. ¿Qué es la verdad? Es el máximo don

que podría mortal anhe lar.

En abismos buscadla, en todo rincón,

o subid a los cielos buscando ese don;

es la mira más noble que hay.

 

3. El déspota puede el cetro dejar;

la justicia lo puede vencer;

mas eterno será el pilar de verdad,

y su firme baluarte jamás caerá;

para siempre tendrá gran poder.

 

4. ¿Qué es la verdad? Es principio y fin

y sin límites siempre será.

Aunque cielo y tierra dejaran de ser,

la verdad, la esencia de todo vivir,

seguiría por siempre jamás.

 

Letra: John Jaques, 1827-1900.

Música: Ellen Knowles Melling, 1820-1905.

178,



178

Nuestra mente se refleja

Con reflexión

 

1. Nuestra mente se refleja en la luz de la verdad.

¡Ay de los que son causantes de ofensas y maldad!

El que juzga al hermano, bajo juicio quedará;

con la vara que medimos, el Señor nos medirá.

 

Oh Jesús, bendito guía,

llévanos a Tu mansión;

con los ángeles del cielo

cantaremos en unión.

 

2. Cristo dijo: “Sed humildes; al hermano no juzguéis”.

Si yo quiero ser más puro, debo amar sin interés.

Debo siempre esforzarme por vivir según Su ley.

Cuando vengan las ofensas, con amor perdonaré.

 

Oh Jesús, bendito guía,

llévanos a Tu mansión;

con los ángeles del cielo

cantaremos en unión.

 

3. Con mi prójimo me quise una vez justificar,

y la paja de su ojo fue mi intención sacar,

pero fue difícil verla y la vista me falló,

pues la viga en mi ojo de tinieblas me cubrió.

 

Oh Jesús, bendito guía,

llévanos a Tu mansión;

con los ángeles del cielo

cantaremos en unión.

 

4. Nuestra vista despejemos con amor y caridad;

los errores en la vida del hermano olvidad.

Los consejos del Maestro procuremos observar,

y pensando en la viga, la pajita olvidar.

 

Oh Jesús, bendito guía,

llévanos a Tu mansión;

con los ángeles del cielo

cantaremos en unión.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887; estribillo de M. E. Abbey.

Música: Charles Davis Tillman, 1861-1943.

 

179,



179

La barra de hierro

Con resolución

 

1. A Nefi, un profeta fiel

del Libro de Mormón,

Dios una barra le mostró

en una gran visión.

 

La barra de hierro firme es.

Asidla sin cesar.

La barra es la palabra de Dios;

a salvo nos puede guiar.

 

2. En esta vida terrenal,

que es de probación,

andamos por la oscuridad

y entre tentación.

 

La barra de hierro firme es.

Asidla sin cesar.

La barra es la palabra de Dios;

a salvo nos puede guiar.

 

3. Si en oscura tentación

la senda no se ve,

la barra os dirigirá,

si os sujetáis con fe.

 

La barra de hierro firme es.

Asidla sin cesar.

La barra es la palabra de Dios;

a salvo nos puede guiar.

 

Letra: Joseph L. Townsend, 1849-1942.

Música: William Clayson, 1840 -1887.

 

180,



180

Al leer las Escrituras

Con humildad

 

1. Al leer las Escrituras,

Padre, Dios de todo ser,

dame luz y entendimiento,

pues yo quiero aprender.

 

2. Al leer las Escrituras,

ruego que mi alma, Dios,

pueda comprender tus vías,

pueda conocer Tu voz.

 

3. Al leer las Escrituras,

hazme ver Tu compasión.

Tranquiliza, Dios, mi alma;

dame paz en la aflicción.

 

4. Al leer las Escrituras,

puedo entender Tu ley.

Si yo sigo Tus preceptos,

vida eterna lograré.

 

Letra: C. Marianne Johnson Fisher, n. 1932. © 1985 IRI

Música: C. Marianne Johnson Fisher, n. 1932. © 1985 IRI

 

181,



181

Cuando raya el nuevo dia

Con alegría

 

1. Cuando raya el nuevo día y su luz se deja ver,

las canciones de las aves escuchamos por doquier.

Brilla el sol entre las nubes y nos llena de amor.

Canta la naturaleza en el día del Señor.

 

Vamos pues, sin tardar, a Escuela Dominical.

Vamos pues, sin demorar, a Escuela Dominical.

 

2. Para nuestro desarrollo nos volvemos a juntar,

procurando, como siempre, nuestra salvación ganar.

Trabajando progresamos con alegre corazón.

Al que con anhelo busque, Dios dará Su bendición.

 

Vamos pues, sin tardar, a Escuela Dominical.

Vamos pues, sin demorar, a Escuela Dominical.

 

3. Así pues, no desmayemos en la obra del Señor.

Él nos cuida, Él nos guía si obramos sin temor.

No dudemos; continuemos; la maldad fracasará,

y al vernos en peligro, Dios nos protegerá.

 

Vamos pues, sin tardar, a Escuela Dominical.

Vamos pues, sin demorar, a Escuela Dominical.

 

Letra: Robert B. Baird, 1855-1916.

Música: Robert B. Baird, 1855-1916.

182,



182

Bienvenido, día santo

Con alegría

 

1. Bienvenido, día santo;

hoy podemos descansar.

Bienvenida tu aurora;

es el día de orar.

Los maestros nos saludan

con amor y devoción

y procuran enseñarnos

a vivir la ley de Dios.

 

Bienvenido, día santo;

hoy podemos descansar.

Bienvenida tu aurora;

es el día de orar.

 

2. Escuchad el son alegre

de campanas por doquier,

y el canto de los niños

que alegra todo ser.

Cada nota nos invita

a venir sin demorar,

escuchar el Evangelio,

y a Cristo adorar.

 

Bienvenido, día santo;

hoy podemos descansar.

Bienvenida tu aurora;

es el día de orar.

 

3. Inclinamos la cabeza

en señal de devoción,

y con corazones listos

recibimos instrucción.

De los libros tan sagrados,

aprendemos la piedad;

sus palabras inspiradas

nos aclaran la verdad.

 

Bienvenido, día santo;

hoy podemos descansar.

Bienvenida tu aurora;

es el día de orar.

 

4. Con amigos y vecinos

nos juntamos con amor.

Somos fieles compañeros

en el Reino del Señor.

Pruebas nuestra fe aumentan;

es más noble la virtud

que coronas y elogios

de impía multitud.

 

Bienvenido, día santo;

hoy podemos descansar.

Bienvenida tu aurora;

es el día de orar.

 

Letra: Robert B. Baird, 1855-1916.

Música: Ebenezer Beesley, 1840 -1906.

183,



183

Santos templos de Sión

Con devoción

 

1. En Sión los santos templos brillan con gran esplendor;

son caminos a los cielos, signos del divino amor.

En nosotros paz inspiran; por sus puertas vemos ir

a los hijos del convenio consagrados a servir.

 

2. Padre Santo, haznos puros; toca nuestro corazón;

a la obra que efectuamos da Tu santa bendición.

Y sellados a los nuestros, en glorioso hogar sin fin,

cantaremos, todos juntos, alabanzas ante Ti.

 

3. ¡Canten, coros celestiales, en eterna adoración!

¡Canten junto con los santos al Señor de salvación!

Clamen valles y montañas en bellísima canción;

clamen astros celestiales: “¡Los cautivos libres son!”

 

Letra: Archibald F. Bennett, 1896 -1965. © 1948 IRI

Música: Alexander Schreiner, 1901-1987. © 1948 IRI

184,



184

Id, oh santos, a los templos

Con resolución

 

1. Id, oh santos, a los templos,

a la casa del Señor.

Sed sellados en familia

para siempre y con amor.

 

2. Aprended el plan eterno

que nos da la salvación.

Si cumplimos con Sus leyes,

Dios nos da Su bendición.

 

3. Los poderes celestiales,

Padre, has de conferir

a Tus hijos que en los templos

han entrado a servir.

 

Letra: Jean L. Kaberry, 1918-1997.© 1985 IRI

Música: Robert P. Manookin, 1918-1997.© 1985 IRI

185,



185

En los postreros días

Con majestuosidad

 

1. En los postreros días, por mandato del Señor,

la luz del Evangelio con poder se restauró.

Las joyas de verdad que Dios ayer mandó sellar

nos las revela hoy como en la antigüedad.

 

2. Y por el sacerdocio que Jesús nos restauró,

los que han muerto oirán Su poderosa voz.

Los santos que han muerto ya enseñan la verdad

a los que en prisión esperan luz espiritual.

 

3. Los santos por los muertos hoy se pueden bautizar,

y éstos con los justos ya podrán resucitar.

Y cuando venga Cristo en Su gloria celestial,

con Él vendrán del cielo por mil años a reinar.

 

4. Oh santos, hoy regocijad, pues ya podéis salvar

a los que en el más allá acepten la verdad.

A estos seres justos les queremos ayudar,

pues ellos nos esperan y merecen libertad.

 

Letra: Joel H. Johnson, 1802-1882.

Música: GottfriedW. Fink, 1783-1846.

186,



186

Volved vuestro corazón

Con alegría

 

1.  “Pronto el Señor regresa;

volved vuestro corazón”,

os exhorta Malaquías,

el profeta de otros días,

“y tendréis la salvación”.

 

2. El profeta Elías vino

a dar llaves del gran plan.

Os recuerda los convenios

hechos en los santos templos

y del gozo que ellos dan.

 

3. Hacia vuestros antepasados

volved vuestro corazón.

Con valor y fe buscadlos

y en el templo sed sellados

para siempre en unión.

 

4. Hacia vuestros descendientes

volved vuestro corazón.

Al vivir el Evangelio

y asistir al santo templo,

les daréis gran bendición.

 

Letra: Paul L. Anderson, n. 1946. © 1983 Paul L. Anderson y Lynn R. Carson.

Música: Gaylen Hatton, n. 1928. © 1985 IRI Se permite hacer copias de este himno para usarlas en el hogar o en la Iglesia, siempre que no sea con fines de lucro.

187,



187

Oh mi Padre

Con fervor

 

1. Oh mi Padre, Tú que moras

en el celestial hogar,

¿cuándo volveré a verte

y Tu santa faz mirar?

¿Tu morada antes era

de mi alma el hogar?

En mi juventud primera,

¿fue Tu lado mi altar?

 

2. Pues, por Tu gloriosa mira

vine al mundo a morar,

olvidando los recuerdos

de mi vida premortal.

Pero algo a menudo

dice: “Tú errante vas”;

siento que un peregrino

soy, de donde Tú estás.

 

3. Antes te llamaba Padre,

sin saber por qué lo fue,

mas la luz del Evangelio

aclaróme el porqué.

¿Hay en los cielos padres solos?

Clara la verdad está;

la verdad eterna muestra:

madre hay también allá.

 

4. Cuando deje esta vida

y deseche lo mortal,

Padre, Madre, quiero veros

en la corte celestial.

Sí, después que yo acabe

cuanto tenga que cumplir,

permitidme ir al cielo

con vosotros a vivir.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887.

Música: James McGranahan, 1840-1907.

 

188,



188

Quienes nos brindan su amor

Con reflexión

 

1. Quienes nos brindan su amor

reflejan Tu bondad, Señor.

Tú nos envías luz y paz

con la bondad de los demás.

 

2. Nuestros amigos buenos son

un rico y divino don;

su vida un ejemplo es,

que fortalece nuestra fe.

 

3. Cuando este mundo deje ya

el que es amigo de verdad,

dulces recuerdos vivirán,

los que aquí se quedarán.

 

4. Por los amigos que así

bendicen nuestra vida aquí

con paz, ternura y amor,

te damos gracias, oh Señor.

 

Letra: Karen Lynn Davidson, n. 1943. © 1985 IRI

Música: A. Laurence Lyon, 1934-2006.© 1985 IRI

 

189,



189

Oh Padre, llénanos de amor

Con serenidad

 

1. Oh Padre, llénanos de amor,

del que da ejemplo el Señor,

y únenos en comunión.

Oh, danos ese amor;

oh, danos ese amor.

 

2. Bendice, Padre, nuestro hogar;

que pueda siempre en él reinar

amor en cada corazón.

Oh, danos ese amor;

oh, danos ese amor.

 

3. Oh danos, Padre Celestial,

valor y fuerza contra el mal.

Consuélanos en la aflicción

y danos tu amor;

y danos tu amor.

 

4. Oh Padre, danos Tu sostén;

ayúdanos a hacer el bien,

a obrar con fe y compasión.

Oh, danos ese amor;

oh, danos ese amor.

 

Letra: Lorin F. Wheelwright, 1909-1987. © 1969, 1985 por Lorin F. Wheelwright. Se permite hacer copias de este himno para usarlas en el hogar o en la Iglesia, siempre que no sea con fines de lucro.

Música: Lorin F. Wheelwright, 1909-1987. © 1969, 1985 por Lorin F. Wheelwright. Se permite hacer copias de este himno para usarlas en el hogar o en la Iglesia, siempre que no sea con fines de lucro.

190,



190

Hay un hogar eterno

Con suavidad

 

1. Hay un hogar eterno, lleno de amor,

donde todos cantan, donde no hay dolor.

Ángeles allá cantan, dando a Dios gran loor.

Algún día veremos nuestro hogar de amor.

 

Oh, dulce hogar, oh bello hogar;

morada de Cristo, oh bello hogar.

 

2. Miles de flores crecen en aquel hogar,

do los niños suelen al Salvador honrar,

y le cantan, gozosos, himnos de grande loor.

Algún día veremos nuestro hogar de amor.

 

Oh, dulce hogar, oh bello hogar;

morada de Cristo, oh bello hogar.

 

3. Pronto tendré la dicha de morar allá.

Rescatóme Cristo; mi protección será.

Lo veré ya muy pronto, en Su mansión celestial.

Ese día veremos nuestro hogar de amor.

 

Oh, dulce hogar, oh bello hogar;

morada de Cristo, oh bello hogar.

 

Letra: H. R. Palmer, 1834-1907.

Música: H. R. Palmer, 1834-1907.

191,



191

Con maravillas obra Dios

Con majestuosidad

 

!Con maravillas obra Dios

en la profundidad;

calma la fiera tempestad

y pasa por la mar.

 

2. Oh santos, ya valor mostrad;

las nubes no temáis.

Llenas están de gran bondad

y bendiciones dan.

 

3. Sus fines Dios revelará

con todo esplendor;

aunque amargo el botón,

más dulce es la flor.

 

4. El que carezca de la fe

en vano buscará.

El gran intérprete es Dios;

Su plan aclarará.

 

Letra: William Cowper, 1731-1800.

Música: William B. Bradbury, 1816-1868.

192,



192

¿Por qué somos?

Con convicción

 

1. ¿Hacia dónde van los hombres,

y de dónde provendrán?

¿Quién los puso en el mundo,

y aquí por qué están?

Yo contesto: Dios el Padre,

el autor de la Creación.

Él los puso en el mundo

a labrar su perfección.

 

2. Aunque no se perfeccionen,

se espera progresión;

para quien progrese poco,

será poco el galardón.

Para el que no progrese

hay mayor condenación;

el que no se arrepienta

no podrá tener perdón.

 

3. Que cayeran nuestros padres

por el fruto del Edén,

fue planeado en los cielos;

todo fue por nuestro bien.

Y la Expiación de Cristo,

parte fue de ese plan

que los Dioses presentaron

en el mundo premortal.

 

4. Más que lucros mundanales,

quiero la exaltación;

para ello se requieren

obras y abnegación.

Ya después aprenderemos

más del plan de salvación;

esta vida, finalmente,

vida es de probación.

 

Letra: Edmund W. Richardson, 1884-1974.

Música: Joseph J. Daynes, 1851-1920.

193,



193

El hogar es como el cielo

Con alegría

 

1. El hogar es como el cielo, cuando hay amor;

hay felicidad y bendiciones del Señor:

compasión y caridad, paz y gran seguridad;

se parecerá al cielo si en él hay bondad.

 

2. En la noche de hogar sentimos el amor;

con alegre corazón seguimos al Señor.

Padres el ejemplo dan que los hijos seguirán,

con la mira en el Reino en donde Dios está.

 

3. Al orar sentimos todos el amor de Dios;

estudiamos Su palabra cual Él lo mandó.

Le cantamos con loor, le pedimos con fervor

que nos guíe a Su Reino en donde hay amor.

 

Letra: Carolyn Hamilton Klopfer, n. 1936. © 1985 IRI

Música: W. Herbert Klopfer, n. 1936.© 1985 IRI

194,



194

Cuando hay amor

Con fervor

 

1. Oh qué grato todo es

cuando del hogar

el a mor el lema es,

siempre el amor.

Paz allí se deja ver

con sonrisas por doquier;

todo son alegre es

cuando hay amor.

Hay amor, hay amor.

Todo son alegre es

cuando hay amor.

 

2. En la casa gozo hay

cuando hay amor.

Vejaciones nunca hay

cuando hay amor.

Gratas flores por doquier

dan perfumes de primor;

oh, cuán dulce es vivir

cuando hay amor.

Hay amor, hay amor.

Oh, cuán dulce es vivir

cuando hay amor.

 

3. En el cielo gozo hay

cuando hay amor;

en el mundo gloria hay

cuando hay amor.

Todo canto trae solaz,

todo astro brilla más,

complacido Dios está

cuando hay amor.

Hay amor, hay amor.

Com placido Dios está

cuando hay amor.

 

Letra: John Hugh McNaughton, 1829-1891.

Música: John Hugh McNaughton, 1829-1891.

195,



195

Las familias pueden ser eternas

Con alegría

 

1. Una familia Dios me dio;

la amo de verdad,

y yo con ella quiero estar

por la eternidad.

 

Eternas pueden ser las familias

por el divino plan.

Yo quiero heredar

el celestial hogar

con la mía por la eternidad,

por toda la eternidad.

 

2. Quiero esforzarme desde hoy

por ser digno ante Dios

para hacer convenios en

el templo del Señor.

 

Eternas pueden ser las familias

por el divino plan.

Yo quiero heredar

el celestial hogar

con la mía por la eternidad,

por toda la eternidad.

 

Letra: Ruth M. Gardner, 1927-1999.© 1980 IRI

Música: Vanya Y. Watkins, n. 1938.© 1980 IRI

196,



196

Soy un hijo de Dios

Con fervor

 

1. Soy un hijo de Dios;

Él me envió aquí.

Me ha dado un hogar y

padres buenos para mí.

 

Guíenme; enséñenme

la senda a seguir

para que algún día yo

con Él pueda vivir.

 

2. Soy un hijo de Dios;

me deben ayudar

a entender Su voluntad;

no puedo demorar.

 

Guíenme; enséñenme

la senda a seguir

para que algún día yo

con Él pueda vivir.

 

3. Soy un hijo de Dios;

Él me bendecirá.

Yo obedeceré Su ley;

haré Su voluntad.

 

Guíenme; enséñenme

la senda a seguir

para que algún día yo

con Él pueda vivir.

 

Letra: Naomi W. Randall, 1908-2001. © 1957 IRI

Música: Mildred T. Pettit, 1895-1977.© 1957 IRI

197,



197

Siempre obedece los mandamientos

Con suavidad

 

1. Siempre o bedece los mandamientos;

tendrás gran consuelo y sentirás paz.

Dios te promete Sus bendiciones

si eres justo en tus acciones;

Él te dará consuelo y paz.

 

Letra: Barbara A. McConochie, n. 1940 © 1975 IRI

Música: Barbara A. McConochie, n. 1940 © 1975 IRI

198,



198

Hazme andar en la luz

Con humildad

 

1. Hazme en la luz de Su amor caminar.

Muéstrame cómo a mi Padre orar.

Quiero vivir como dijo Jesús.

Dime cómo andar en la luz.

 

2. Ven, pequeñito, y juntos los dos

aprenderemos las leyes de Dios

para volver a vivir con Jesús,

para siempre andar en la luz.

 

3. Padre, las gracias queremos rendir,

pues nos enseñas la senda a seguir.

A Ti loores cantamos, oh Dios.

Juntos vamos a andar en la luz.

 

Letra: Clara W. McMaster, 1904-1997. © 1958 IRI

Música: Clara W. McMaster, 1904-1997. © 1958 IRI

199,



199

Dios vive

Con suavidad

 

1. Dios vive y sé que es

mi Padre Celestial,

y el Espíritu me dice

que esto es verdad;

me dice que es verdad.

 

2. Al mundo me mandó

a obedecer por fe,

y el Espíritu me

testifica que podré;

me dice que podré.

 

Letra: Reid N. Nibley, n. 1923. © 1969 IRI. Arr. © 1989 IRI

Música: Reid N. Nibley, n. 1923. © 1969 IRI. Arr. © 1989 IRI

200,



200

La luz de Dios

Con fervor

 

1. La luz de Dios hace crecer el árbol y la flor,

y da a nuestro corazón confianza y amor.

 

Padre, danos hoy Tu luz para poder ver.

Nuestros ojos abreya; haznos comprender.

Nuestra es la gran misión de hacer la luz brillar,

y el mensaje del Señor a todos predicar.

 

2. En toda alma tierna brilla la luz de la fe,

y cual retoño brotará y ya podrá crecer.

 

Padre, danos hoy Tu luz para poder ver.

Nuestros ojos abreya; haznos comprender.

Nuestra es la gran misión de hacer la luz brillar,

y el mensaje del Señor a todos predicar.

 

3. Tus fines aceptamos por la tenue luz de fe.

Oh Dios, Tu santa voluntad permítenos saber.

 

Padre, danos hoy Tu luz para poder ver.

Nuestros ojos abreya; haznos comprender.

Nuestra es la gran misión de hacer la luz brillar,

y el mensaje del Señor a todos predicar.

 

Letra: Matilda Watts Cahoon, 1881-1973.

Música: Mildred T. Pettit, 1895-1977, arr.

201,



201

Dios cuida a sus hijos

Con reverencia

 

1. Cuando el sol saliendo está

y el día empieza ya,

pienso en el gran amor

que me brinda el Señor.

 

2. Padre santo, gracias doy

por tus bendiciones hoy;

tú nos das tu protección

con paciencia y amor.

 

Letra: Marie C. Turk. © 1951 IRI.

Música: Willy Reske, n. 1897. © 1951 IRI.

202,



202

En el pueblo de Sión

Con alegría

 

1. En el pueblo de Sion,

donde todos santos son,

hay muchísimos pequeños por doquier.

Ellos todos puros son

y merecen salvacíon;

deben aprender y obedientes ser.

 

Escuchad su dulce canto,

dulce canto de amor,

cuando todos en unión

cantan el alegre son

de hermosas alabanzas al Señor.

 

2. Si salud quieren guardar

y sus vidas alargar,

té, café, tambien tabaco evitarán;

alcohol no tomarán,

poca carne comerán,

y así más saludables estarán.

 

Escuchad su dulce canto,

dulce canto de amor,

cuando todos en unión

cantan el alegre son

de hermosas alabanzas al Señor.

 

3. Deben siempre procurar

su lenguaje controlar,

su mal genio y pasiones dominar,

y corteses siempre ser

y a nadie ofender,

mas vivir con todos en amor y paz.

 

Escuchad su dulce canto,

dulce canto de amor,

cuando todos en unión

cantan el alegre son

de hermosas alabanzas al Señor.

 

4. Nunca deben olvidar

cada día suplicar

que del mal les guarde siempre el Señor,

que les dé la habilidad

de hacer Su voluntad,

y de ser constante ejemplo de valor.

 

Escuchad su dulce canto,

dulce canto de amor,

cuando todos en unión

cantan el alegre son

de hermosas alabanzas al Señor.

 

Letra: Eliza R. Snow, 1804-1887.

Música: George F. Root, 1820-1895.

203,



203

Amad a otros

Con reverencia

 

1. Como os he amado, amad a otros.

Un nuevo mandamiento, amad a otros.

Por esto sabrán que sois discípulos míos,

si os amáis unos a otros.

 

Letra: Luacine Clark Fox, 1914-2002. © 1961, 1989 IRI.

Música: Luacine Clark Fox, 1914-2002. © 1961, 1989 IRI.

205,



205

Sirvamos unidas

Con resolución

 

1. Sirvamos unidas, pues somos hermanas;

que Dios nos bendiga en nuestra labor.

Edificaremos Su reino en la tierra

brindando servicio con sincero amor.

 

2. El Padre nos dio la tarea sagrada

de amar, socorrer con fiel abnegación,

de hacer lo virtuoso, lo digno, lo bueno,

servir, alentar y tener compasión.

 

3. Cuán gloriosa es nuestra meta divina;

debemos lograrla con fe y afán.

Confiemos en la dirección de los cielos

y siempre vivamos conforme al plan.

 

Letra: Emily H. Woodmansee, 1838-1906.

Música: Janice Kapp Perry, n. 1938. © 1985 IRI

206,



206

Venid, los que tenéis de Dios el sacerdocio

Con resolución

 

1. Venid, los que tenéis de Dios el sacerdocio.

Las nuevas publicad y congregad al pueblo.

Ya recoged la gente fiel, los esparcidos de Israel;

traedlos a Sión para alabar a Dios.

 

2. Oíd al gran Pastor, rebaño es parcido;

Él os concederá Sus santas bendiciones.

Su Evangelio aceptad; en Su redil os juntará;

a Sión os traerá para alabar a Dios.

 

3. Perdón ya recibid por medio del bautismo

y la confirmación, y en Él seréis unidos.

Vuestro dolor a Él confiad, y Su consuelo aceptad;

a Sión os traerá para alabar a Dios.

 

4. Pasados el pesar y todos los dolores,

podréis ya esperar resucitar en gloria.

Después con Cristo estaréis; en Su presencia moraréis

mil años en Sión para alabar a Dios.

 

Letra: Thomas Davenport, 1815 -1888.

Música: Orson Pratt Huish, 1851-1932.

207,



207

Oh vos que sois llamados

Con resolución

 

1. Oh vos que sois llamados a ministrar por Dios,

con santo sacerdocio, llamados por Su voz

a predicar al mundo palabras de solaz,

y alto en las montañas, verdad, amor y paz.

 

2. Oh, desechad jactancia y vana ambición;

sed puros, pues, y santos, y fuertes en unión.

Al resonar las nuevas, con poderosa voz,

decid a las naciones: “Amad a vuestro Dios”.

 

3. Cesad de ligerezas y toda vanidad.

Orad continuamente; sed firmes en verdad.

Él os dará consuelo y os enseñará;

estará con vosotros, y os protegerá.

 

4. Sus dones os esperan; la fe Él os dará.

Podréis vencer la muerte; Él os coronará,

y pronto con los fieles iréis a habitar;

junto con los conversos, la paz podréis gozar.

 

Letra: Mary Judd Page, 1818-1907.

Música: Daniel B. Towner, 1850-1919.

208,



208

Brillan rayos de clemencia

Con fervor

 

1. Brillan rayos de clemencia

del gran faro del Señor,

y Sus atalayas somos,

alumbrando con amor.

 

Reflejemos los destellos

por las olas de la mar;

al errante marinero

ayudemos a salvar.

 

2. Tenebrosa es la noche,

rugen olas de furor,

y con ansia todos buscan

ese faro protector.

 

Reflejemos los destellos

por las olas de la mar;

al errante marinero

ayudemos a salvar.

 

3. Ajustemos las linternas;

los perdidos las verán.

Un asilo de las olas

nuestras luces mostrarán.

 

Reflejemos los destellos

por las olas de la mar;

al errante marinero

ayudemos a salvar.

 

Letra: Philip Paul Bliss, 1838-1876.

Música: Philip Paul Bliss, 1838-1876.

209,



209

Oh elders de Israel

Con resolución

 

1. Oh élderes de Israel, con migo venid;

juntad a los justos en este redil.

De llanos, montañas, de tierra o mar,

dejadlos venir a Sión a morar.

 

Adiós, oh Babilonia; vamos ya a marchar.

Iremos al monte de paz a morar.

 

2. Son pocos los obreros y es mucha la mies;

si somos unidos, podremos vencer.

Dejad la cizaña; el trigo juntad.

Libremos al justo de toda maldad.

 

Adiós, oh Babilonia; vamos ya a marchar.

Iremos al monte de paz a morar.

 

3. I remos a los pobres, como hizo el Señor,

y a los que sufren pesar y dolor.

Les alentaremos con el plan que nos dio,

y les guiaremos al Reino de Dios.

 

Adiós, oh Babilonia; vamos ya a marchar.

Iremos al monte de paz a morar.

 

Letra: Cyrus H. Wheelock, 1813-1894.

Música: Thomas H. Bayly, 1797-1839; adaptación.